domingo

CAPITULO 7

-¡Que hermoso!- lo dije mientras estaba caminando lentamente y observando que también el cuarto estaba cubierto, pero no de pinturas, si no de esculturas hechas a barro. – ¿Y en donde están las pinturas?
-Están en ese pequeño buro, las guarda mi madre de esa manera de tal forma que no se perjudicaran ya que sus esculturas no les pasaban nada si estaban paradas así.
-¡Ah!- me agaché para ver abajo en donde estaba el buro una pequeña carpeta de cuero que resaltaba más que las otras carpetas puestas por encima de cada una - ¿Puedo ver?
Gabriel asintió mientras el agarro una carpeta que ya estaba vieja.
La carpeta está repleto de pequeños retratos hechos en carboncillo donde la gente estaba parada en ciertos puntos que al parecer eran las de un barco, lo distinguí por el mar y algunas pequeñas características que era obvio distinguirlas.
-Así que agarraste el álbum preferido de mi mamá- dejo el álbum que agarró en donde estaba mientras se coloco a lado de mí, que por cierto sentí que tuvimos un cierto contacto que hizo que me distrajera en los dibujos y me sonrojé, pero él no lo notó.
-Mi mamá desde muy joven decidió en ir a viajar en barco a donde su corazón le decía, no tenía una dirección en donde le hacía quedarse, en esa época mi mamá tenía unos pequeños problemas en casa así que decidió en irse a venir aquí en donde vivimos.
Estaba ojeando cada dibujo que hacía que mis manos se cansaran por el peso del álbum, era tan gruesa que podía imaginar que tenía cientos de dibujos ahí.
-Siempre-siguió conversando Gabriel- ella le gustaba dibujar a la gente cuando ellos no sabían que ella estaba ahí observándolos ya que es cuando la gente se comportaba de su forma natural y no como otras que posaban tratando de que el dibujo fuera un poco… digamos que sin sentimiento.
Seguía aun así ojeando los dibujos pero después había un pequeño apartado donde estaba todo en blanco, no tenía ningún título, y delante de ese apartado estaba dibujos que al parecer eras de un señor que era, para su época muy varonil y mostraba una cierta clase.
-Es ahí, en ese viaje cuando conoció a mi padre-lanzo un suspiro cuando observaba a su padre en diferentes posiciones, cuando fumaba un puro, cuando estaba sentado viendo al mar.
-Entonces…-me volví hacia él tratando de que mi voz sonara seria- ¿tu mama de donde es?
-Es de España y mi papá también, no sé muy bien que paso, pero mi papa al parecer el también estaba solo y quería hacer una nueva vida en otro lugar, le incomoda mucho que le hiciéramos recordar su pasado.
Después sentí como mi estomago lanzo un rugido de hambre que hizo que Gabriel lanzara una carcajada tan alta que me fui directo hacia la salida de la habitación.
-¡Venté!- me agarro de mi brazo e hizo que chocarán nuestros pechos y que nos tambaleáramos un poco-no te enojes solo que fue un poco gracioso.
Me sentía avergonzado y no quería verle la cara después del sonido que mi estomago lanzo, es ahí cuando fue que el silencio apareció y no sonara nada más que nuestros respiros y hacían que hasta las aves se escucharan con gran claridad.
Estuvimos así por un tiempo cuando el poco apretaba mi cintura hacia él y yo no me resistía me deje llevar por la excitación que tenía sobre él y como su brazo me hacía aun apretar más y más.
Después su otro brazo se dirigido hacia mi cabeza y eso hizo que su dedo me hiciera asomar sobre su rostro, sus ojos me hicieron que palpitara de nuevo mi corazón y lanzo una sonrisa sobre mí, sabía que estábamos a punto de besarnos, lo sabía. El inquirió su postura de manera inclinada y se acercaba lentamente tratando de que sus labios carnosos se entrelazaran sobre los míos, yo por mi parte solo me dirigí hacía ellos también y empecé a cerrar los ojos, tratando de disfrutar ese momento.
Es ahí cuando sentí como sus labios se cruzaban con los míos y su lengua penetraba sobre mi boca, fue tan dulce, sus manos empezaron agarrar sobre mis cabellos haciendo que sus besos sean un poco agresivos, me empujaba más hacia él y yo lo disfrutaba…
-¿Gabriel?- sonó un pequeño grito, que al parecer era una voz masculina.
Nos separamos tan rápidamente y nos quedamos mirando sorprendidos, yo me quede paralizado, no sabía qué hacer, pero Gabriel reacciono más rápido que yo y él se dirigió hacia la puerta.
-¡Quédate aquí!- me aviso mientras cómo veía que aun el también no le pasaba la reacción del gran beso que tuvimos.
Y cerró la puerta, trataba de saber de quién pertenecía esa voz y trate de incorporarme a la puerta y poner mi oído para poder escuchar la conversación.
-¡Alan!-dijo Gabriel.
¿Alan? ¿Qué hace aquí?
-¡Oye!, ¿Por qué no vamos una fiesta hoy en la noche?-dijo Alan de manera que él no sospechaba de nada.
-Sí claro… solo que… pues- Gabriel sonaba un poco nervioso, supongo que él tampoco quería que Alan sospechara de nada.
-¿Por qué estas sudando?- preguntó Alan- Ya estás haciendo ejercicio, gordito.
-Sí, es que pues me estaba ejercitando un poco, entonces iré a la fiesta y pues… nos vemos allá ¿está bien?
-Bueno, entonces nos vemos, ¿oye? Esta chaqueta no es tuya.
-¡Demonios!- lo dije mientras trataba de recordar que había dejado mi chaqueta cuando ya iba para su cuarto.
-Sí, es que me lo acabaron de comprar-respondió Gabriel, mientras su voz se puso más nerviosa.
-¡Ah!, pues se ve genial, entonces nos vemos.
Y cerró la puerta.
Estaba alivianado, sabía que él no sospecharía de nada aun cuando encontró mi chaqueta, el no podía saberlo, a menos que el entrara a mi cuarto y se ponga a esculcar mi ropero.
Me pare de nuevo a lado del álbum de dibujo, el pequeño buro, como si no hubiera escuchado la conversación aún cuando las voces eran muy claras, pero era para que Gabriel no me viera como una persona entrometida. Poco a poco se escuchaban los pasos que ya venían hacía el sótano, así que tuve tiempo para al menos peinarme y aun por sí él trataba de besarme. Él entro a la habitación un poco distraído, pero trato de que entendiera todo lo que sucedió y fue hacía mí cuando percato lo que habíamos hecho.
-Creo que no fue el momento, ¿verdad? –empezó a burlarse un poco, pero no abrió su sonrisa.
-Debería de irme ¿sabes? , es que mis padres puedan que estén hablando a la casa de Jessica y sabrán que no estoy allá- me di la vuelta y me dirigí hacia la puerta.
El no me detuvo y se quedo en la habitación, aun cuando bajaba a las escaleras, quería que me detuviera como aquella vez pero eso no sucedió y llegue hasta el pasillo principal tratando de recordar donde era la salida para la casa. Lo vi acercándose detrás de mí y me espere tratando de que él me dijera algo, hasta que me tomo de mi cintura y me empezó a apretar muy fuerte como si fuese una despedida y no lo viera jamás.
-¿Me amas?- me susurro en el oído con una voz quebrada.
-Claro que sí- dije tratando de acariciar su hermoso cabello y apartarme un poco de él para ver su mirada tan acogedora que me hacía sonrojarme- solo que hubiera sido mejor si no hubiera aparecido Alan.
-Perdóname por favor, no te vayas, quiero estar un momento más contigo, ¿Por qué no vamos a mi cuarto?
-No puedo – puse una cara decepcionada – mis padres sabrán que no estoy ahí, ¿me entiendes?
-Está bien – y de nuevo me empezó a abrazar de mi cintura y me empezó a bezar en mi cabello y poco a poco bajaba para que se reencontrara con mis labios y con sus labios suaves me empezó a besar tiernamente y se separo de mí para que pudiera regresar de la sala para que me trajera mi chaqueta antes de que se me olvidara recogerla.
-Nunca dejare que dejes tus cosas en la sala, ya sabes lo que paso- dijo entre dientes.
-¿Me iras a dejar a mi casa?
-¿Creías que te iba a dejar así como así?-sonrió y me volvió a besar en la boca y me abrió la puerta para que saliera.
-Esta vez-dijo- tomare el coche para que sea más rápido.
-Claro-sonreí.
Se dirigió hacia su cochera que estaba atrás de la casa mientras yo ya estaba en la calle para que el solo se diera vuelta y se detuviera enfrente de su casa, vino en su porche azul, la verdad no sabía que marca era porque no era muy bueno para eso, solo sabía que estaba hermoso y su color azul marino hacía estallar mil reflejos por la luz y mis ojos se deslumbraban por el brillo del carro.
-¡Entra!- me empezó a hacer señas con su mano mientras me dirigía en él.
Entre y todo el aroma del carro era distinguible, era como el aroma de las rosas, era muy agradable y eso me hizo sentir cómodo, acelero rápido y se dirigía hacia el camino que antes habíamos transcurrido.
-Te amo- y dirigió su mirada con una sonrisa hacía mi.
-Yo también-y le respondí también con una sonrisa-solo que la verdad no sabía que tu…
-Sí lo soy, pero es que tu eres tan, no sé…. Me haces sentir….- y se dirigió de nuevo hacia el camino sin la palabra correcta para descubrir lo que quería decir.
Empecé a agarrar la mano de Gabriel con una cierta ternura y quise agacharme a su pecho pero los cinturones de seguridad me lo impedían.
-Te veías muy dulce el día que te vi en el cine, eras todo un galán-y él me acarició mi mano como respuesta de la acaricia anterior que yo le di.
-Gracias pero pues tu también lo estabas, y en la escuela…. – después recordé que el siempre me veía en la escuela en el receso-¿por qué nunca me habías platicado en la escuela y sí en el cine?
-Es que… - y de nuevo me lanzo una mirada tierna- no sentía que ese lugar era apropiado para platicar y cuando estuvimos solos en el cine pensé que quizás era el momento apropiado y sí que lo era.
-Entiendo-mire hacia mi ventanilla cuando percate que ya estábamos por llegar al lugar donde nos reunimos.
-¿Te puedo dejar a tu casa?- volvió su mirada con la mía con una pequeña risa burlona.
-Sí claro- no estaba tan emocionado con lo que me dijo, sabía que no estaríamos mucho tiempo hoy, así que aun estaba poniendo atención a lo que había en mi ventana, arboles, casas, parques, aves, gente, carros…
-¿Te sucede algo? – preguntó Gabriel con voz preocupada.
-No solo que… pues hoy solamente estuvimos poco tiempo después de lo que paso en tu casa, no me esperaba que tú me besaras y quiero estar contigo todo el día, pero… - y lo deseaba pero tenía que llegar a mi casa para prepararme en ir a la fiesta que me invito Angélica.
-Yo también quiero andar contigo bebé pero esta noche también saldré, me invito una fiesta Alan y pues tú también andarás ocupado, así que quiero distraerme en la fiesta para no volverme loco cuando tú no estás.
Eso me sonó muy dulce de su parte y le mande un beso rápido en su mejilla, el volteo y me planto un beso en mis labios pero muy rápido, por que el estaba conduciendo y no queríamos que pasara algún accidente.
Llegamos enfrente de mi casa, él sabía en donde vivía ya que siempre pasaba con sus amigos y estaban cerca de aquí, el se detuvo un poco desilusionado.
-¡Espera!-grité al momento de recordar algo que se me había olvidado- aun tu puedes quedarme un rato conmigo, espérame aquí ¿sí?
-Sí… claro – me miro confundido.
Corrí rápido hacia la casa y trate de abrir rápido la puerta pero este tenía llave.
-Lo sabía-dije emocionado, mis padres si salieron y dejaron puesto el seguro a la puerta para que nadie tratara de entrar- ¡Entra conmigo! – le grité a Gabriel para que él me escuchara.
-¿Y tus padres?- me dijo aun confundido.
-No están, salieron – dije emocionado, sabía yo que mis padres se iban a salir y que él podría estar conmigo hasta que vinieran.
-Pero que tal si llegan temprano- dijo con tono preocupada.
-No te preocupes – dije riendo poco – mi cuarto tiene una ventana que da hacia el patio y tu puedes salir por la parte de atrás.
-Entonces en las noches puede entrar a tu cuarto ¿verdad? – me empezó a agarrar en la cintura después de que ya entráramos por mi casa.
-Sí te doy permiso, porque a veces mis padres duermen tarde y pueden escuchar.
-Está bien – suspiró.
No trate de que el viera mi casa, en lo absoluto, quería que él estuviera en mi cama y estar un tiempo juntos, así que lo agarre de la mano con fuerza y lo dirigí hacia mi habitación, subí corriendo tan rápido por las escaleras que Gabriel por un momento iba a tropezar, pero se reincorporo rápido.
-¿Por qué la prisa? – me pregunto mientras azote la puerta con fuerza.
No le respondí solo lo avente por la cama y me lance sobre él, quise reencontrarme de nuevo son sus labios carnosos para besarlo, el parecía que lo estaba disfrutando y también se dejo que lo besara.
Empezó a juguetear con mi pecho cuando aún seguía besándolo, después empezó acariciar mi cabello mientras aun su otra mano daba movimientos suaves a mi espalda.
-Te amo – susurro a mi odio con una gran suavidad.
-Yo también te amo – eso fue lo único que pude decir después de que él me besaba agresivamente.
-¿Quieres hacerlo? – me miro a los ojos con una suma seguridad.
-No puedo – y me aleje de él para tratar de respirar un poco.
-¿Por qué? – frunció el ceño.
-Es que… me da un poco de pena. – dije con cierta vergüenza, tanto que se me sonrojaron los cachetes.
-No debes sentirlo, yo te amo y no debes sentirte así – me agarro de nuevo la playera para que me lo quitara y siguiéramos. Pero no pude y lo puse en su lugar.
-No debes de sentirte así – me aviso con cierta dulzura – si quieres me quitare la playera yo primero.
Se levanto de la cama y se dirigió enfrente de mí y poco a poco estaba levantando su playera y desabrochando sus pantalones. Estaba atónito, ¿en verdad hoy era el día de hacer el amor?, yo lo deseaba pero aun así aunque él se quitara la ropa no quise quitarme la mía.
-¡Vamos! – me acaricio el pecho mientras yo temblaba por el contacto frio de sus manos.
Empezó a acomodar las sabanas de tal manera que me cubrían todo el cuerpo.
-Por qué no te quitas la ropa y si lo deseas nos taparemos con las sabanas para que yo no te vea, pero por favor quiero sentir el contacto de tu piel, ¡por favor!
Estaba pensando, sentí que no tenía otra opción, una parte de mí lo quería hacer y empezar a desnudarme pero la otra era la pena que sentía en mi cuerpo, era muy inseguro.
-Está bien – dije.
Me metí entre las sabanas y poco a poco empezó a desabrocharme los pantalones de manera que la lance al lado de la cama y después me quite la playera con rapidez, el me veía con entusiasmo y con admiración, el lo quería y yo también aunque no podía, después me abrazo de nuevo y empezó a juguetear mi cabello y dirigió sus brazos en mis pies y los empezó a acariciar.
Sentí una gran excitación y no quería que sus manos se despegaran de mis pies, yo por lo tanto empecé a acariciar su rostro y lo empezaba besar.
Sentí como sus manos estaban subiendo lentamente hacia mi parte intima.
-Te deseo, y tú lo sabes- su voz sonaba excitada y yo también lo estaba.
Después sonó el timbre de la puerta de la casa, los dos nos vimos boquiabiertos y con nuestros ojos en forma de platos nos incorporamos rápidamente de la cama, el esta aun aturdido y no podía maniobrar bien sus manos para subir sus pantalones y ponerse su playera.
-¿A dónde voy? – hablo con desesperación y trataba de aun ponerse los zapatos.
-Por la ventana, ya vete antes de que suban a mi cuarto - estaba en las mismas yo aun no pude levantarme mi pantalones y no recordaba en donde había dejado mi playera.
-¿Hijo? – Gritó mi madre desde abajo - ¿estás aquí?
Gabriel alcanzo amararse los zapatos cuando se dirigía hacia la ventana, pero él no observo cuanta era la altura y se lanzo de un solo brinco. Sonó como Gabriel gritó un poco por el dolor pero el salió corriendo. Yo por lo mientras acomodando también mi cama me lance hacia mis libros y agarre cualquiera y me levante hacia la cama como si toda la tarde estaba leyendo.
La puerta se abrió con rapidez.
-¿Por qué no contestas? – habló mi padre un poco perplejo.
-No los había escuchado, perdónenme – empecé a ver a mi alrededor par a ver si todo estaba en orden.
-Ok, ¿y para que te habló Angélica?- entro a mi cuarto con lentitud sin ningún signo de sospecha.
-Me invito a una fiesta y me iré con ella, no falta mucho para irme, obvio si me dejas permiso.
-Claro-levanto una sonrisa – puedes tardarte lo que quieras ¿está bien?
-Sí, claro.
Se fue yendo a su cuarto con si estuviera gritando de alegría mientras yo me levantaba de la cama y me iba hacia mi ropero para cambiarme, la verdad no estaba humor para hacerlo ya que era solo una fiesta a la que no conocía a nadie y todo el tiempo estaría con Angélica.
Me fui directo hacia la puerta de la casa y solo pude despedirme de mi mamá con un beso en la frente ya que mi padre no estaba presenté.
Espero llegar a tiempo a la casa de Angélica. Me dirigí hacia la calle para poder tomar el transporte - ¿Qué estarás haciendo ahora mismo Gabriel?