Siento algo adentro, siento miedo, no quiero ver la cara de Alan, siento que me podría odiar, ciento que nunca me hablara, siento que nunca voltearemos a ver nuestros rostros, siento que debo de escapar de esta pesadilla, tengo que hacer algo precipitadamente. En toda la mañana me quede viendo el techo de mi cuarto, sentía ganas de ir a ver Alan y pedir disculpas, pero no podía, no podía llenarme de valor para hacerlo, soy muy cobarde, de algún u otro modo tenía que quitarme de mi cabeza todo esto y decidí en bañarme, así podría relajarme un poco.
Después de recién bañarme, salí al baño para secarme, de pronto acabo de escuchar el celular, al principio no pude percatar del timbre ya que muy rara vez me llamaban; no soy de los chavos que tienen apegado al lado el celular a cada rato, alce el celular de modo que quería saber quien me llamaba.
-Diga-pronuncie con curiosidad.
-Hola ¿Como estas? Soy Jennifer.
El sonido de la voz me hiso tranquilizarme, pero algo en ella se notaba que me iba a contar algo sorprendente, espero que sea algo que me pusiera de buena cara en esta mañana, no me lo estaba pasando nada bien tratando de recordar la ultima reacción con Alan.
-¿Que sucede?- le dije
-Es que hoy es el día en que veré al chavo que te cuento, ¿no es una maravilla?, pero traerá compañía y deseo con toda el alma que me acompañes, no quiero sentirme como un bicho raro… ¡anda!, no quiero que me falles.
Con el hecho de que me dijera que iba a llevar compañía me sentí mal, me sentía nervioso, no me gustaba el hecho de conocer gente nueva, a mi no me gusta para nada, pero es mi amiga y yo trate de pensar si yo estuviera en su situación, sería muy incomodo si dos personas estarían a mi lado por lo que pensé que no tuve opción y me llene de valentía. Para contarle lo que decidí.
-Si está bien… - dije con una voz de disgusto - no te preocupes, pero ¿en donde será la cita?, ¿en una cafetería?, ¿en un parque?
-En el cine… - estaba hablando de manera precipitada, sentía como realmente estaba emocionada.
-¡¿En el cine?!... Pero tú sabes bien que yo no soy muy paciente para ver una película en el cine, ¡me desespera!
-Anda… hazlo por mí, te juro que será rápido, además puede hacer platica con su compañero, por lo que sé es muy buena onda el muchacho.
-No lo sé, que tal si yo no le simpatizo y tendré que aguantar su genio todo el día – estaba mal humorado.
-Ya, por favor… - suplicaba.
-Está bien- me rendí- te veré en tu casa.
-Gracias, te juro que te divertirás. Te lo prometo.
Colgué con un sentimiento de angustia, ¿porque me hace esto?, ¿no sería más preferible ir al parque y comer unos helados o algo por el estilo?, pero eso de ir al cine es lo último que haría, y más cuando a tu lado hay gente besándose y tu como si nada.
Aliste mis cosas para llevar, mientras observaba si ya estaba preparado, baje de mi cuarto y me despedí de mis padres, ellos siempre están acostumbrados en ver la casa sola, desde muy temprana edad no estaba en la casa, era muy solitario, o estaba en casa de mis amigos o estaba en la calle jugando las maquinitas, eso ya los acostumbro, y nunca escuchaba una pregunta de dónde iría, eso pasaba muy rara vez.
-Oigan iré a la calle, vuelvo pronto.-Los avise de tal manera de que me dejaran salir rápido.
-Bueno está bien hijo, pero cuídate mucho, ya sabes cómo está ahora los accidentes.-exclamo mi madre mientras estaba apuntado unos papeles sobre la mesa de la cocina.
-Si mama no te preocupes, te hablare si algo anda mal.-Siempre le hacía sentir mejor cuando la llamaba, así que no tenía ningún problema en salir.
Salí de la puerta apresurado, no quiero perderme el autobús como aquel día, no puedo olvidarlo, sentía una gran vergüenza, esperaba que no volviera a suceder. Estaba ya por la calle hasta que vi de lejos que Alan estaba en la esquina esperando el autobús, mí garganta se cerro y no supe que hacer, estaba por irme o esperarme, pero no podía, mis pies aun no me respondían, el me vio y no aparto la vista sobre mí, estaba congelado… solo estaba ahí, mirándome y nada más.
El autobús tapo la vista entre nosotros, atravesó la calle y vi detenidamente que Alan se subía en ella, yo quería correr, pero mi mente me hacía pensar en la reacción que haría cuando él se volteara a verme, no tenía opción o iría con él o llegaría tarde a la casa de Jennifer.
Subí y lo primero que me fue a la mente es en ir esquivando la mirada que Alan me estaba proyectando, estaba nervioso y vi precipitadamente que asiento había para que yo estuviera muy apartado de él, para el colmo el único asiento es la que tenía enfrente de él, no tuve opción y me senté resignado, estaba en lo cierto, el parecía que me odiaba.
Todo el tiempo estuvo así, sentía que las horas eran una eternidad, quería observar que hacia Alan, si me estaba observando, si estaba con su celular, quería saberlo, quería voltear pero se vería muy obvio el motivo del porque, así que tuve que hacer de modo que la ventana me pudiera servir de ayuda, me voltee sobre ella y quise descifrar algún signo de proyección de ella con Alan, pero no fue así solo se veía mi reflejo, estaba enojado quería bajarme ya.
Espere hasta que llego la hora de bajarme, estaba revisando en mi chaqueta donde guardo el dinero para estar preparado de dárselo al chofer, me levante y escuche que atrás de mi alguien se levanto al mismo tiempo que yo, esperaba con conmoción de que no se tratara de Alan y que fuese otra persona, me seguí hasta pararme con el chofer y para mi idea quise observar por el retrovisor del autobús, era él.
Me baje del autobús a toda prisa tratando de no reencontrarme con el de nuevo, así que fui hasta la calle donde estaba la casa de Jennifer, pero los pasos se escuchaban a unos metros de mí, supuse que era Alan así que no me pude hacer ilusiones de poder perder la vista hacia él. Trate de ir a paso rápido y asegurar que el pudiera ir más lento, pase caminando de esa forma hasta llegar a la casa de mi amiga, trate de ver a mi alrededor una respuesta de él, y tuve una gran satisfacción cuando vi que no había respuesta de él, estaba de lo mas alivianado, así que no tarde mas y toque la puerta.
Salió Jennifer con una belleza exterior que no había visto nunca antes, se podía observar su grande sonrisa y poder hipnotizar a cualquier hombre que podía pasar a lado de ella
-¡Oye, parece que esta cita es un poco importante para ti!- exclame con una pequeña sonrisa que me hizo hacer después de ver la suya.
-¿Un poco?, este será el gran día, estuve ansiosa por días de poder salir con él.
-Que bien, pero ¿dónde está el?
-Me conto de que irá a recoger a su amigo, pero además que es preferible que nos iríamos a ver en la plaza, ya que le convenía mas.
-¿preferible?, ¿A qué te refieres?
-No sé, es lo único que me conto.
Empezamos a caminar, hasta que me acorde sobre la situación de Alan, así que vi a otro rumbo de tal manera que no nos cruzáramos de nuevo con él.
-¿Ooo-yyy-ye?-tartamudeé- es mejor que fuéramos por otra calle, cuando venia parece haber visto muchos coches y podían retrasarnos en ir hasta el cine, mejor iremos a otra dirección, ¿Qué te parece?
-Si está bien-se le veía su cara dudosa- pero es muy raro que haya tráfico… no hace eso en la calle en la que tú me dices.
-Pues ya ves además tu bien sabes que no te puedo mentir, además ya se nos ha hecho un poco tarde.
-Si tienes razón.- Vi que se trago todo lo que le dije, me sentí relajado.
Corrimos hasta la otra esquina y de milagro que aparece un taxi, me sentí bien porque eso serviría para no verlo otra vez y poder pasarlo un poco bien en el camino.
No sé cuánto tiempo paso cuando estuvimos en el coche, estábamos muy callados, pero me sentía mal el hecho de estar así y arruinarle su cita, que tanto estaba deseando por todo este tiempo, no pensé más y quise tratar de empezar la conversación:
-Oye, y ese chavo que tanto dices, ¿lo he visto?
-Claro, hasta te lo encontraste…. – trato de decir otra cosa- mejor te lo cuento cuando lleguemos.
-Está bien, pero espero que no sea el chavo quien un día me golpeo con el balón de basquetbol, porque a ese chavo ya no lo quiero volverlo ver más en mi vida, me hizo pasar por un gran oso…
-¡Como crees!-lanzo una carcajada.
Llegamos y nos fuimos directo a la plaza, donde todos los chavos estaban presentes, parecía que estaban vendiendo alguna especie de boletos o algo por el estilo, nunca en mi vida había visto tanta gente ahí.
Pero Jennifer no le gusta andar chismeando por ahí, así que me envió hacia el otro lado de la plaza, para que fuéramos caminando mas cómodos,
-¿Por qué habrá tanta gente ahí?-pregunte
-No sé, pero pues supongo que ha de ser cualquier cosa.-dijo sin importarle nada.
-Como para que la gente ande alborotando en todos lados, no lo creo.
-Si quieres podemos echar un vistazo-reclamó.
-No es mejor que fuéramos ya al cine, no será que nos esté esperando tu “novio”.
Nos dirigimos al cine con unos pasos un poco más rápidos, sabía que ellos deberían de estar ahí, porque ya se nos había hecho tarde, quise ver de lejos la entrada del cine, pero para mi sorpresa aun nadie estaba ahí. Hice una hojeada a la reacción de Jennifer, pero ella se veía indiferente.
-Es mejor que les hables y que le digas que ya estamos aquí-le dije.
-No es necesario – me acaricio por la espalda- de hecho Alan vive un poco lejos así que es posible que se fuera a tardar…
-¡¿Alan?!- grite de manera que la gente se voltearon a verme por la inesperada sorpresa mía.
-¡Claro! - dijo de manera tranquila- ¿oye? te veo un poco pálido ¿estás bien?
-¡QUE SI ESTOY BIEN! ¡No puedo estar mejor!-mentí.

