domingo

CAPITULO 3

Siento algo adentro, siento miedo, no quiero ver la cara de Alan, siento que me podría odiar, ciento que nunca me hablara, siento que nunca voltearemos a ver nuestros rostros, siento que debo de escapar de esta pesadilla, tengo que hacer algo precipitadamente. En toda la mañana me quede viendo el techo de mi cuarto, sentía ganas de ir a ver Alan y pedir disculpas, pero no podía, no podía llenarme de valor para hacerlo, soy muy cobarde, de algún u otro modo tenía que quitarme de mi cabeza todo esto y decidí en bañarme, así podría relajarme un poco.

Después de recién bañarme, salí al baño para secarme, de pronto acabo de escuchar el celular, al principio no pude percatar del timbre ya que muy rara vez me llamaban; no soy de los chavos que tienen apegado al lado el celular a cada rato, alce el celular de modo que quería saber quien me llamaba.

-Diga-pronuncie con curiosidad.

-Hola ¿Como estas? Soy Jennifer.

El sonido de la voz me hiso tranquilizarme, pero algo en ella se notaba que me iba a contar algo sorprendente, espero que sea algo que me pusiera de buena cara en esta mañana, no me lo estaba pasando nada bien tratando de recordar la ultima reacción con Alan.

-¿Que sucede?- le dije

-Es que hoy es el día en que veré al chavo que te cuento, ¿no es una maravilla?, pero traerá compañía y deseo con toda el alma que me acompañes, no quiero sentirme como un bicho raro… ¡anda!, no quiero que me falles.

Con el hecho de que me dijera que iba a llevar compañía me sentí mal, me sentía nervioso, no me gustaba el hecho de conocer gente nueva, a mi no me gusta para nada, pero es mi amiga y yo trate de pensar si yo estuviera en su situación, sería muy incomodo si dos personas estarían a mi lado por lo que pensé que no tuve opción y me llene de valentía. Para contarle lo que decidí.

-Si está bien… - dije con una voz de disgusto - no te preocupes, pero ¿en donde será la cita?, ¿en una cafetería?, ¿en un parque?

-En el cine… - estaba hablando de manera precipitada, sentía como realmente estaba emocionada.

-¡¿En el cine?!... Pero tú sabes bien que yo no soy muy paciente para ver una película en el cine, ¡me desespera!

-Anda… hazlo por mí, te juro que será rápido, además puede hacer platica con su compañero, por lo que sé es muy buena onda el muchacho.

-No lo sé, que tal si yo no le simpatizo y tendré que aguantar su genio todo el día – estaba mal humorado.

-Ya, por favor… - suplicaba.

-Está bien- me rendí- te veré en tu casa.

-Gracias, te juro que te divertirás. Te lo prometo.

Colgué con un sentimiento de angustia, ¿porque me hace esto?, ¿no sería más preferible ir al parque y comer unos helados o algo por el estilo?, pero eso de ir al cine es lo último que haría, y más cuando a tu lado hay gente besándose y tu como si nada.

Aliste mis cosas para llevar, mientras observaba si ya estaba preparado, baje de mi cuarto y me despedí de mis padres, ellos siempre están acostumbrados en ver la casa sola, desde muy temprana edad no estaba en la casa, era muy solitario, o estaba en casa de mis amigos o estaba en la calle jugando las maquinitas, eso ya los acostumbro, y nunca escuchaba una pregunta de dónde iría, eso pasaba muy rara vez.

-Oigan iré a la calle, vuelvo pronto.-Los avise de tal manera de que me dejaran salir rápido.

-Bueno está bien hijo, pero cuídate mucho, ya sabes cómo está ahora los accidentes.-exclamo mi madre mientras estaba apuntado unos papeles sobre la mesa de la cocina.

-Si mama no te preocupes, te hablare si algo anda mal.-Siempre le hacía sentir mejor cuando la llamaba, así que no tenía ningún problema en salir.

Salí de la puerta apresurado, no quiero perderme el autobús como aquel día, no puedo olvidarlo, sentía una gran vergüenza, esperaba que no volviera a suceder. Estaba ya por la calle hasta que vi de lejos que Alan estaba en la esquina esperando el autobús, mí garganta se cerro y no supe que hacer, estaba por irme o esperarme, pero no podía, mis pies aun no me respondían, el me vio y no aparto la vista sobre mí, estaba congelado… solo estaba ahí, mirándome y nada más.

El autobús tapo la vista entre nosotros, atravesó la calle y vi detenidamente que Alan se subía en ella, yo quería correr, pero mi mente me hacía pensar en la reacción que haría cuando él se volteara a verme, no tenía opción o iría con él o llegaría tarde a la casa de Jennifer.

Subí y lo primero que me fue a la mente es en ir esquivando la mirada que Alan me estaba proyectando, estaba nervioso y vi precipitadamente que asiento había para que yo estuviera muy apartado de él, para el colmo el único asiento es la que tenía enfrente de él, no tuve opción y me senté resignado, estaba en lo cierto, el parecía que me odiaba.

Todo el tiempo estuvo así, sentía que las horas eran una eternidad, quería observar que hacia Alan, si me estaba observando, si estaba con su celular, quería saberlo, quería voltear pero se vería muy obvio el motivo del porque, así que tuve que hacer de modo que la ventana me pudiera servir de ayuda, me voltee sobre ella y quise descifrar algún signo de proyección de ella con Alan, pero no fue así solo se veía mi reflejo, estaba enojado quería bajarme ya.

Espere hasta que llego la hora de bajarme, estaba revisando en mi chaqueta donde guardo el dinero para estar preparado de dárselo al chofer, me levante y escuche que atrás de mi alguien se levanto al mismo tiempo que yo, esperaba con conmoción de que no se tratara de Alan y que fuese otra persona, me seguí hasta pararme con el chofer y para mi idea quise observar por el retrovisor del autobús, era él.

Me baje del autobús a toda prisa tratando de no reencontrarme con el de nuevo, así que fui hasta la calle donde estaba la casa de Jennifer, pero los pasos se escuchaban a unos metros de mí, supuse que era Alan así que no me pude hacer ilusiones de poder perder la vista hacia él. Trate de ir a paso rápido y asegurar que el pudiera ir más lento, pase caminando de esa forma hasta llegar a la casa de mi amiga, trate de ver a mi alrededor una respuesta de él, y tuve una gran satisfacción cuando vi que no había respuesta de él, estaba de lo mas alivianado, así que no tarde mas y toque la puerta.

Salió Jennifer con una belleza exterior que no había visto nunca antes, se podía observar su grande sonrisa y poder hipnotizar a cualquier hombre que podía pasar a lado de ella

-¡Oye, parece que esta cita es un poco importante para ti!- exclame con una pequeña sonrisa que me hizo hacer después de ver la suya.

-¿Un poco?, este será el gran día, estuve ansiosa por días de poder salir con él.

-Que bien, pero ¿dónde está el?

-Me conto de que irá a recoger a su amigo, pero además que es preferible que nos iríamos a ver en la plaza, ya que le convenía mas.

-¿preferible?, ¿A qué te refieres?

-No sé, es lo único que me conto.

Empezamos a caminar, hasta que me acorde sobre la situación de Alan, así que vi a otro rumbo de tal manera que no nos cruzáramos de nuevo con él.

-¿Ooo-yyy-ye?-tartamudeé- es mejor que fuéramos por otra calle, cuando venia parece haber visto muchos coches y podían retrasarnos en ir hasta el cine, mejor iremos a otra dirección, ¿Qué te parece?

-Si está bien-se le veía su cara dudosa- pero es muy raro que haya tráfico… no hace eso en la calle en la que tú me dices.

-Pues ya ves además tu bien sabes que no te puedo mentir, además ya se nos ha hecho un poco tarde.

-Si tienes razón.- Vi que se trago todo lo que le dije, me sentí relajado.

Corrimos hasta la otra esquina y de milagro que aparece un taxi, me sentí bien porque eso serviría para no verlo otra vez y poder pasarlo un poco bien en el camino.

No sé cuánto tiempo paso cuando estuvimos en el coche, estábamos muy callados, pero me sentía mal el hecho de estar así y arruinarle su cita, que tanto estaba deseando por todo este tiempo, no pensé más y quise tratar de empezar la conversación:

-Oye, y ese chavo que tanto dices, ¿lo he visto?

-Claro, hasta te lo encontraste…. – trato de decir otra cosa- mejor te lo cuento cuando lleguemos.

-Está bien, pero espero que no sea el chavo quien un día me golpeo con el balón de basquetbol, porque a ese chavo ya no lo quiero volverlo ver más en mi vida, me hizo pasar por un gran oso…

-¡Como crees!-lanzo una carcajada.

Llegamos y nos fuimos directo a la plaza, donde todos los chavos estaban presentes, parecía que estaban vendiendo alguna especie de boletos o algo por el estilo, nunca en mi vida había visto tanta gente ahí.

Pero Jennifer no le gusta andar chismeando por ahí, así que me envió hacia el otro lado de la plaza, para que fuéramos caminando mas cómodos,

-¿Por qué habrá tanta gente ahí?-pregunte

-No sé, pero pues supongo que ha de ser cualquier cosa.-dijo sin importarle nada.

-Como para que la gente ande alborotando en todos lados, no lo creo.

-Si quieres podemos echar un vistazo-reclamó.

-No es mejor que fuéramos ya al cine, no será que nos esté esperando tu “novio”.

Nos dirigimos al cine con unos pasos un poco más rápidos, sabía que ellos deberían de estar ahí, porque ya se nos había hecho tarde, quise ver de lejos la entrada del cine, pero para mi sorpresa aun nadie estaba ahí. Hice una hojeada a la reacción de Jennifer, pero ella se veía indiferente.

-Es mejor que les hables y que le digas que ya estamos aquí-le dije.

-No es necesario – me acaricio por la espalda- de hecho Alan vive un poco lejos así que es posible que se fuera a tardar…

-¡¿Alan?!- grite de manera que la gente se voltearon a verme por la inesperada sorpresa mía.

-¡Claro! - dijo de manera tranquila- ¿oye? te veo un poco pálido ¿estás bien?

-¡QUE SI ESTOY BIEN! ¡No puedo estar mejor!-mentí.

CAPITULO 2

Estaba un poco nervioso, me había mudado a un pueblo llamado San Nicolás, es un lugar muy hermoso, además de que podías admirar las nubes, los arboles y cualquier detalle que te hace sentir con una gran satisfacción que podrías dormir en el pasto y olvidarte de las presiones cotidianas, de la gente, solo dormías y podías seguir durmiendo hasta olvidarte de todo.

Antes vivía en una ciudad y mis padres tenían la idea de mudarnos en San Nicolás ya que últimamente en las noticias anunciaban el aumento de tasa de porcentaje en cuanto al robo, el secuestro y diversos delitos que hacían espantar a uno. Mis papas no discutieron mas y llamaron a unos tíos de allá para que nos podrían ayudar en traer nuestras cosas, primero decidimos en llevarnos lo que los muebles grandes y pesados, después todas las cosas que teníamos en nuestras habitaciones y por último las mascotas y unos cuantas plantas favoritas de mi mamá.

Todo ya estaba empacado, decidí en avisarle a mi papa que iba a subir por unos minutos a ver mi cuarto, mi papa me indico que no me tardara mucho ya que todo estaba listo – Solo quiero ir-le dije-, camine por el corredizo y abrí la habitación que estaba al lado de las de mis padres lo primero que pude percibir era el gran aroma que se distinguía, era ese aroma a canela, me gustaba mucho, me hacía sentir muy feliz. De pronto observe en las paredes que no habían empacado los recuadros que tenía con las fotos de mis amigos, me pare detenidamente y observe que las fotos; una de ellas era cuando estaba con Abigail, otro era con Cecilia, con Gerardo, con Paola y Elena por ultimo observe uno donde estaba con todos mis compañeros, eso me sentía sentir muy agradable, hasta que de pronto pude apreciar mas a detalle y pude distinguir un tipo que estaba detrás de mi platicando con una chava, era Benjamín, como podía olvidarme de él, era él quien había marcado una gran etapa en las secundaria, con el sabia que pude haber sido muy feliz con él, pero reaccione mal y no fue así…

Estaba en tercero de secundaria y me encontraba en mi salón solo haciendo un trabajo sobre Matemáticas, algo que tenía que ver con Algebra, la verdad no quería saber nada de ello, con solo pronunciar eso me empezaba a doler la cabeza, no era muy bueno en eso. Ya había empezado la clase y aun no había terminado mi trabajo, estaba nervioso quería terminarlo pero no podía resolver algunas ecuaciones.

La profesora hablo uno por uno para empezarlos a calificar hasta que llego el momento que escuche que menciono mi nombre, ni me podía parar, quería salir corriendo pero no tenia opción le tuve que entregar mi trabajo incompleto. La profesora me miro diciendo:

-¿Veo que aun no has terminado tu trabajo verdad?- pregunto la profesora, no era muy querida por todos los alumnos, pero era las más respetada por la escuela.

-No maestra aun no lo he terminado- incline mi cabeza, no tenia las agallas de mirarla a los ojos.

-Pero ¿por qué no lo hiciste?, si tenias dudas me hubieras preguntado, no tienes que estar callado.

-Perdón profesora, sabía que tenía que preguntar pero no pude, tengo pena.

-Lo siento – me entrego mi cuaderno con suma delicadeza - lo único que puedes hacer es ir a asesorías, yo no te puedo ayudar ahora ya que si lo hago podría atrasarme con el grupo y no podría alcanzar de ver todos los temas con esta velocidad, tendrás que quedarte a la escuela hasta las 4 de la tarde.

-Pero profesora, hasta las cuatro no puedo, debo de ir a…

-Lo siento, pero si no vas no entenderás a los siguientes temas.

-Está bien- incline mi cabeza furioso.

Resignado me fui a sentarme en mi asiento, no quería quedarme tan tarde, además me iba aquedar solo y estaría muy aburrido, ni modo, deberé de hacer lo que me dijo la profesora o si no yo saldría reprobado en la materia.

Ya todos salieron de la clase para irse cada quien a su casa, mientras yo estaba en el patio viendo que ni un alma estaba andando por aquí. Primero me distraje haciendo la tarea de los otros profesores, pero me había dado cuenta que ninguno había dejado, después me fui a ver la escuela, nunca lo había visto tan sola y me sentía muy aburrido, me quería desquitar yendo al salón de los profesores y ver lo que tenían ahí adentro, era el momento perfecto, pero sabía que no podría por lo mismo que los conserje estaban vigilando la escuela, mire hacia lado del patio y observe la cafetería y me decidí en sentarme en los asientos tratando de descansar un poco y tratar de hacer algo para que el tiempo pasara rápido, saque una libreta de mi mochila y empecé a garabatear un poco.

Lo primero que dibuje fue un ángel, un ángel con grandes alas y con su gran complexión que era una característica ejemplar de ellos, con su grande peinado y esos ojos tan definidos que hacía que la palabra ángel era muy difícil de encontrarlo en alguien, me había quedado muy bien el dibujo, pensé en enseñárselos mañana a los demás para que observaran mi dibujo. Cuando termine de dibujar empecé a observar mi reloj aun pensando de que el dibujo me había llevado un buen tiempo, peor para mi sorpresa ni una hora había pasado y eso me había puesto aun mas furioso… de pronto empecé a escuchar sonidos a lo muy lejos, sentía que provenían del patio, se escuchaba como si rebotaran el balón, agarre mis cosas rápidamente y fui directo hacia el lugar donde provenía el sonido, no sabía que alguien andaba ahí.

Observe a un chavo grande que estaba jugando baloncesto, era muy atractivo y eso me hiso sentir un poco de timidez al mirarlo ya que no había visto nadie tan hermoso como él en la escuela, estaba en el centro del patio y estaba muy concentrado en el anillo tratando de asestarlo, para mi sorpresa cada tiro que hacia podía asestarlo. Después de que fue a recoger su balón me miro sorprendido y me miro detenidamente, tratando de averiguar quién era o más bien si me había visto antes, la misma mirada que yo tenía hacia él, se acero un poco y me pregunto.

-¿Así que tú también no entendiste lo que dejo en la profesora?

-¿Yo?- me sorprendí por la pregunta, aun no sabía quién era él - pues si están en lo correcto no sé nada, y la maestra me hizo quedarme en asesorías.

-Qué bueno que traje mi balón, porque si no ya me estaría muriendo de aburrimiento aquí solo - hizo un a pequeña sonrisa que hizo que yo sonriera también.

-Pero en dónde estabas, estaba aquí en el patio, no te había visto.

-Es que fui a ver si mi novia estaba aun en su salón.

-¿novia? – agache la cabeza tratando de que no reflejara tristeza alguna.

-Si claro se llama Karina, estudia ya en la preparatoria – señalo el pequeño corredizo que apuntaba hacia el otro parte del plantel.

-Ah, ya entiendo.

Estaba desilusionado, por un momento creí que podía conocerlo más, pero que mas podía pensar, un chavo como él podía conseguir a cuanta chava se le ponía en frente, estaba triste en este momento, quería irme a la cafetería de nuevo hasta que el aventó el balón hacia mí.

-Oye y que te vas a quedar ahí parado, ¿no quieres jugar conmigo? – se rio de nuevo, peor esa vez con una mirada aun más dulce.

-Es que no soy muy bueno en el basquetbol, soy muy torpe.

-Nadie es perfecto, además me harás compañía por un buen rato, no quiero seguir jugando solo.

-Está bien, deja que ponga mi mochila allá.

Quería hacerlo bien, y no hacer el ridículo frente a él, cuando iba a dejar mi mochila estaba recordando que ni si quiera he preguntado su nombre.

-Oye ¿y cómo te llamas? – pregunte tratando de asestar.

-Benjamín.

-Es que la verdad nunca te he visto en el salón.

-¿En serio?, pues estudio al lado de tu salón.

-Perdona por mi estupidez pero es que en verdad nunca te he visto.

-No hay problema.

Empezamos a jugar, al principio actué un poco torpe, y él lo noto, el me empezó a enseñar un poco aunque la verdad no era necesario que lo hiciera, cuando ya empecé a dominar un poco el balón empezamos a jugar juntos atacándonos uno contra el otro, el me ganaba y yo apenas pude asestar un tiro, estábamos muy felices, en verdad nos estábamos divirtiendo.

Me cansaba muy rápido y eso no era bueno para mí, quería un sorbo de agua, pero la cafetería ya estaba cerrada, ya que los empleados se van en la hora de que se terminan la clases, el también esta sudando mucho, pero no se qué paso por mi cabeza, me quede insólito al ver la forma en que sudaba, se podía ver claramente la forma de sus abdominales, sus pechos, sus grandes brazos, me quede asombrado por quería actuar como si nada hubiera pasado e intente disimular mi mirada y volteé de nuevo hacia la cafetería pero después trate de preguntar si el tenia una botella de agua con que beber...

-¿Oye tienes gua?, estoy muy cansado.

-Sí creo que sí, deja ver en mi mochila… A si tengo ¡toma!

-Gracias ya me estaba muriendo de sed.

-Si quieres nos podemos sentar un poco para descansar, ¿Qué dices?

-Si por favor.

Nos sentamos en un asiento que estaba en la esquina de la cancha de baloncesto. Quería hacerle la plática pero no sabía por dónde comenzar, es que la verdad me atraía mucho, es que se ve muy atractivo, pero no quise comentar nada además no quería sonar como niño bobo. Yo lo notaba un poco distraído, se veía como si también quisiera platicarme, pero después de tomar un trago me llene de valor para romper el hielo.

-¿Y entonces dices que tienes novia?

Como se me ocurrió preguntarle algo así, fue muy tonto en mi parte, claro que el tiene novia, porque tendría que decírselo otra vez.

-Si tengo, va en la preparatoria, y ya está por salir, es muy bonita, si la vieras te enamorarías de ella.

Claro Benjamín, como si me enamorara de ella, no sabes que soy gay. No se me ocurrió nada más que decirle hasta que de lejos veo que un profesor entro a la clase donde nos iban a dar asesorías, empecé a cargar mi mochila y le avise a Benjamín que es mejor que nos fuéramos de una vez a la clase.

Entramos a la clase, yo tome el asiento de adelante, y vi que Benjamín se sentó en la parte de atrás. El profesor no dijo ninguna palabra, solamente nos tomo lista y empezó a preguntarnos en que teníamos dudas, ambos les empezamos a contar de nuestras dudas para que se hiciera más rápido la clase, y así fue, solamente duro unos minutos, el profesor empaco y se salió del salón. Yo ya estaba por irme a mi casa, hasta que siento una mano por mi hombro, volteé y veo que Benjamín me dijo algo con su voz gruesa:

-Oye ¿Aun mañana seguirás hiendo a asesorías?- me miro agradablemente dulce.

-Si, tengo dudas en la materia, igual y sí.

-Es que si te ibas a quedar aquí, pues digo yo a lo mejor yo también este en asesorías por un rato.

-Está bien, entonces mañana vengo.

-Perfecto, entonces llevare mi balón para que juguemos, cuídate

-Si igualmente.

-Oye pero por qué no nos tomamos una foto ¿va?

-¡Ha! Y ¿para qué? – lo mire confundido.

-No sé, me sonrió tímido, siempre tengo la costumbre de hacerlo.

-Está bien-lo dije mirándolo aun confundido.

Nos tomamos la foto y me la paso a mi celular, nunca se me olvidara aquel imagen que tenía en su rostro, era algo inexplicable, algo angelical, si no fuera porque tenía que llegar temprano a mi casa, me quedaría a jugar con él durante todo el día, esta y todas la que me sobraban, al salir de la escuela se me ocurrió voltear, y aun veía que Benjamín estaba jugando, quizás y el era muy aficionado al juego, pero no se quizás y al él lo veo de otra forma, no me importaba si tenía novia, me atraía mucho en verdad.

Al día siguiente fue lo mismo, estaba yo en las clases con unos compañeros, trataba de mirar a mi alrededor si tenía alguna respuesta de él pero no salía nada, hasta que fui a ver en la cafetería con su novia, ambos estaban sentados y estaban platicando, se veía que se querían mucho, yo no decía nada, ni lo volteaba a ver, pero me sentía mal, yo quería andar con él, ¿por qué así son las cosas?

Se terminaron las clases, y yo me decidí por irme al salón a esperar al profesor, no tenía ganas de jugar con Benjamín después de ver como se besaba con su novia, estaba muy mal, me sentía enfermizo, quería irme a mi casa de una vez pero tenía miedo a que la profesora me reprobara y solo por no haber entrado a asesoría, escuche unos pasos en la parte de atrás, voltee y era él.

-¿Oye que no quieres jugar? – me pregunto de manera desilusionada.

-¡No! es que creo que me enferme, ve a jugar tu solo.-mentí

-Como que solo, ya levántate, ya jugando se te quita el dolor.

-¡NO!, te digo que me siento mal – mi voz sonaba muy agresiva.

-Pues creo que no te ves tan mal por una enfermedad, ¿Qué tienes? ¿Qué te paso?

-Nada-proteste.

-¿Nada?, ya platícame, te quiero ayudar.

Estaba por decirle la verdad pero solo se me ocurrido decirle algo típico de las discusiones- No lo entenderías.

-¿Por qué lo dices?- pregunto aun confundido.

-Por nada.

Eso fue lo último que dije, el se levanto y se fue al patio a jugar, la verdad es que le quería contar de que lo amaba, pero tenía miedo a que me dijera algo, a que se burlara mal de mí, o aun peor a que les fuera a contar a todos en la escuela, me sentía muy mal, con dolor en la cabeza, no sabía qué hacer. Decidí en irme de la escuela sin que Benjamín se diera cuenta, me salí del salón y aproveche la oportunidad cuando él estaba sentado viendo hacia la cancha. Me escape, no me importo si mañana le entendería a las clases, solo quería huir, quería olvidarme de él.

Y así fueron pasando los días, cada vez que lo observaba en el receso, sentía que mi corazón estaba a punto de morir, trate olvidarme de él, aun cuando platicaba con mis amigos, a cada rato la imagen de Benjamín se me proyectaba en mi cabeza, era un fastidio, me causaba mucho dolor. No entraba a asesorías, trataba de entender en las clases, para que la maestra no me enviara a las clases extras.

Ya era la hora de la salida y ya estaba saliendo del salón, cuando veo que Benjamín estaba en la puerta, agache mi cabeza y me salí tan rápido como pude, para que el no me pudiera distinguir pero era imposible, el me agarro del brazo y me envió hacia el salón.

-Necesitamos hablar – me dijo de manera firme.

-¿De qué quieres hablar? – Quite su mano de la mía agresivamente- Ya te dije que no quiero volver a las asesorías ya entiendo todo lo que la profesora nos da en sus temas…

-Que coincidencia, ya le entiendes después de que me hablaste de que tuvimos esa discusión hace días, ¡dime! ¿qué te pasa?

-No me pasa nada-mentí.

-Es que no te pudo haberte pasado nada, y que te enojaras de ese modo.

-La verdad es que yo te vi…con…

-¿Con?

-Sabes que debo de ayudar a mis padres, nos vemos- me fui corriendo hacia el patio, estaba tratando de rectificar que ya estaba a punto de decirle toda la verdad a Benjamín…

No podía más, porque no le digo la verdad, es que quiero estar con él, quiero que me acaricie, quiero que él me ame, pero él no me quera por que no es gay. No podía mas, corrí, y fui directo a mi hogar. Avente mi mochila y me vente a mi cama, no podía contener el llanto. ¿Una persona no puede ser feliz amando a otra?, ¿aunque sea de su mismo sexo?, ¿acaso no puedo ser feliz como los demás?

Termino el año y yo estaba ansioso, ya estaba por entrar a la preparatoria, quería hacer muchos proyectos después de rime hacia mi nueva casa, eran unos de mis días más felices, estaba con mi compañeros, en la escuela hicieron un pequeño convivio donde nos tomaban fotos con todos del salón, había reconocimientos, en fin, algo que todas las secundarias hacían, después de que nos dieran nuestros papeles mire que cada quien se estaba despidiendo de los demás , y yo mientras estaba tomando una foto con mis compañeros juntos vi que algo me estaba distrayendo hacia el otro lado del patio de la escuela, era Benjamín con su novia que estaban juntos y pude distinguir que se veía con un aspecto sospechoso, observe que estaban gritando, pero nadie más los estaba observando, solo era yo.

Mi compañera me estaba preguntando que me pasaba, pero no le pude responder, tenía que ver lo que estaba sucediendo. Cuando fui a la parte de atrás vi que Benjamín estaba solo y sonaba que estaba llorando, no reaccione más así que fui directamente hacia él, estaba sentado y entonces se me ocurrió sentarme lado de él, el me abrazo con todas sus fuerzas y estaba derramando sus lagrimas en mi traje. Lloraba muy fuerte, lo único que sospeche era que hayan roto, y su relación había terminado. No podía contener mi sufrimiento hacia él y yo también lo abracé muy fuerte.

-Ya pasó todo, a lo mejor así tuvieron que pasar las cosas.-le dije.

-Pero es que no lloro por eso, es que últimamente me han pasado muchas cosas.- aun podía escuchar sus palabras después de todo ese llanto que derramaba.

-Oye perdona por la forma en que he actuado, fue muy arrogante de mi parte.

-No te preocupes, yo sé lo que tú sientes- respondió después de que se le ha pasado el llanto.

-¿Perdón?-estaba confundido, esas palabras me habían hecho pensar en una cosa peor era algo imposible para mí.

Levanto su mirada y observe detenidamente la forma de sus ojos, eran lo bastante hermoso, podrías quedártelos viendo durante un largo tiempo y olvidarte de muchas cosas, su cabelló suave, era una imagen muy hermosa, poco a poco el se estaba levantando y me agarro el rostro, no lo podia creer tenia la posición de darme un beso, y de pronto cuando supe en la situación en que estaba yo me quite y me fui corriendo hacia afuera, quería huir pero no pude, pensaba en que es lo que había pasado, estaba en shock y decidí en voltear hacia donde él estaba, pero vi que el ya se estaba yendo de la escuela, mire hacia la puerta por mucho tiempo y por fin decidí en quedarme con mis compañeros un poco mas y tratar de hacer como si nada hubiera pasado, mis compañeros me notaron raro, pero yo no conteste nada solo trataba de divertirme, todo el día no vi respuesta de él otra vez.

Así fue el ultimo día en que vi a Benjamín, ¿porque no lo bese?, simplemente porque no sabía cómo reaccionar, sabía que era mi gran oportunidad de decirle lo que sentía por él, desde ese día no podía localizarlo ni en su casa y ni su teléfono, muchos me han dicho que se había mudado a otro lugar, me sentía mal, cometí un gran error.

Tomaba uno por uno los recuadros para guardarlo en una pequeña caja, pero después recordé la foto que habíamos tomado benjamín y yo en el celular, lo había puesto debajo de mi cama y me agache para ver si aun estaba allí, y si lo estaba, estaba sucio pero aun se podía ver claramente los detalles de la fotografía, no pude aguantar las ganas de ver de nuevo esa fotografía, esa sonrisa que tenia puesta en su rostro hermoso me hizo reír y recordar de nuevo cada palabra que me había dicho, sonreí tanto que acabe acostarme en la cama abrazando con mis brazos la fotografía.

-¿Qué sería de él?- me pregunte a mi mismo pensando si él estaría feliz, si hubiera encontrado a alguien más o algo por el estilo por ultimo me vino a la cabeza esos lunares que tenía en su cuello y que me agradaban mucho…

-¿y si lo volviera a ver?...

lunes

CAPITULO 1

¿En qué me equivoque?, cada vez que corro veo el lugar más largo y sin esperanza alguna, siento que me ahogo en mi propio silencio, deseo que este día se termine con un final feliz, si no es así, no sabré en donde terminare, y aun así me sigo preguntando en qué demonios me equivoque? Espero que no sea demasiado tarde, corro con todas mis fuerzas pero mi cansancio me lo impide. Debo de buscar una forma de llegar rápido, si no llego quedare destrozado, mi corazón nunca volverá a latir, mi vida se terminaría en un abrir y cerrar de ojos.

La mañana reluciente y los rayos de sol reflejaban sobre mi rostro, el día se veía muy tranquilo, tenía la sensación de que algo bueno estaba por suceder, siempre era muy susceptible en ese sentido. Era un día de clases en la preparatoria, y tenía examen de Biología, pero como ya había repasado los apuntes días anteriores sabía que no tendría ningún problema alguno. Además, Soy el chico de la clase al que tiene buenas calificaciones en la materias, el chico al que pone atención a las clases, el chico al que uno acudía para que le ayudaran en realizar las series de Geometría Analítica, ese chico al que pocos le hablaban, ese chico al que muchos lo veían diferente.

-¡Dios mío!, ¿pero cuanto tiempo estuve pensando?, se me hace tarde para ir a la escuela. Ya eran la una y media y debía de entrar a las dos de la tarde, si no me apresuro nunca llegare a tiempo para irme al transporte a tiempo-

-Creo que ya estoy listo, mi mochila, listo, mi suéter, listo, mi cartera, listo, mi celular, listo, sí creo que ya es todo no se me olvida nada, maldita sea llegare tarde…- Mientras corría lo más rápido posible sabia que en la radio alcance escuchar que ya eran cuarto para las dos,-Debo de sacar provecho mis clases de atletismo e ir lo más rápido que pueda-

Ya casi llegaba al transporte, pero, ¿por qué esa sensación en mis pies?, no se los siento un poco extraño es que es difícil de explicar es como si tuviera… -¡TENIS!- grite en medio de la calle-¿Cómo es posible que tuviera tenis cuando tenía que haberme puesto los zapatos- Creo que mi intuición no sirve del todo bien , estaba desesperado, debía de llegar antes de las dos, si no hago el examen, lo más posible es que me reprueben, mi maestra era muy exigente y no le importaba nada con tal de que llegáramos a tiempo a clases.

Tuve que ir de nuevo en mi casa y tenía todo el sudor en frente de mi rostro, mi camisa toda desabrochada, mi cabello todo alborotado-¿Por qué me pasa esto?- me lo preguntaba una y otra vez.

Entre a mi cuarto arrebatando la puerta de madera, aventando mi mochila y rápidamente me quite los tenis a toda prisa y me puse los zapatos que brillaban a cada reflejo de luz ya que en la noche anterior los había voleado para que se vieran relucientes. –Ya me puse los zapatos ahora me cambiare de playera y me pondré desodorante- No me dio tiempo de desabrocharme los botones y lo que hice fue de quitármelo así como sea. Me peine un poco y otra vez a correr.

Al menos estaba un poco tranquilo ya sabía que tenía los zapatos al menos. El autobús al fin lo alcanzo a ver, los pasajeros aun se están subiendo y muchos se están acomodando en los asientos, solo falta poco.

Hice la parada y el chofer me dejo subir, estaba agradecido ya que creí que me iba a dejar en la calle hasta esperar el otro autobús. Me acomode y me puse a revisar de reojo mis cosas para saber si todo estaba en orden. Estaba tan agitado y de mal humorado que ni por un segundo vi que al lado mío estaba un chico que entra en la misma clase que la mía… era Alan.

-¡Hola!, supongo que iremos al mismo autobús- Me dijo con su voz gruesa al que muchas chicas se quedaban hipnotizadas con cada palabra que salía de su boca. Al principio me cayó de sorpresa cuando me dijo eso, ya que no nos hablamos en clase y muchos menos afuera de la escuela.

-Si eso es lo que veo, al menos no seré el único en llegar tarde a la escuela, ¿verdad?-le dije.

-Jajajaja… pues ya ves como son las cosas, pero para que tanta prisa si no tenemos que entregar ningún trabajo o algo así.

-No, no debemos de entregar un trabajo, pero si tenemos que hacer un examen a la primera hora.

-¿Qué? ¿La de Biología va a aplicar examen?, nadie me aviso nada, No puede ser, ¡Voy a reprobar! ... ¿Qué debo de hacer?, piensa, piensa… ¿Estudiaste?- lo dijo tan desesperadamente que creí que ya estaba a punto de estallar.

-Pues un poco, pero creo que si la podría pasar.

-Hazme el paro por fa, necesito pasar el examen o la tendré que recursar, por fa- Lo decía con una suplicación que no se le podía negar a nadie y tampoco con esos ojos verde agua que le salían en sus redondos ojos de forma de gato.

- Pues es que no se, esas cosas no me gustan- Estaba alarmado, es que no se qué tenía que hacer si le dijera que sí no había ningún problema y podríamos hacer una relación de amigos, pero si le dijera que no, sabía que me vería como un mamon que solo les daba las respuestas a sus muy mejores amigas.

-Anda, solo pásame unas respuestas y eso es todo, me pasare atrás de ti.-Lo decía de una forma nerviosa con el miedo de que iría a reprobar el examen.

-Está bien solo que debemos de ser muy cuidadosos para que no nos cachen- arrepentido se lo dije, sentía que no tenía otra opción.

-Mira para que veas que soy buena onda, te disparo el pasaje.

-¿En serio?, bueno está bien no tengo ningún problema en eso- Estaba sorprendido como es que hace un par de minutos el chico al quien nunca me hablaba, ya hasta me iba a pagar mi pasaje, me sentí como extraño, me sentía como … un minuto, para que te haces ilusiones, si ya sabes que solo lo hizo para que tú le puedas pasar las respuestas, ¿no es así?, deja de soñar, ya sabes que él nunca podría formar una relación contigo como amigos, ni mucho menos podría pasar más de eso.

Estaba ya por bajar del autobús hasta que sentí que vibraba mi celular, espero que sea alguien importante, y así lo fue, era una de mis mejores amigas, Jennifer, una amiga a la que quise desde el principio del curso en la preparatoria. Cuando nos empezábamos a hablar, era una relación muy amistosa, teníamos los mismos gustos, las mismas ideas, hablábamos de la misma forma, era como una hermana para mi, era algo fabuloso y cada vez que estaba con ella me sentía muy cómodo.

-¿En donde estas? La maestra ya está a punto de llegar, o ¿no piensas hacer el examen como el semestre pasado?

-Si ya voy para allá es que me tope con... Bueno llegando te platico.

-Sí, pero apresúrate ya no tardara en llegar la profesora.

-Si no te preocupes, te veo en la escuela.

Apresurado le colgué y ya cuando estaba por cruzar la calle vi detenidamente que Alan estaba asomándose sobre un cartel, un cartel que parecía ser algo sobre música, no sé, no le puse mucha atención.

-¿Que estás viendo?- le pregunte

-Es que parece que va venir a tocar unos de mis grupos favoritos, quiero ir por eso ando viendo cuando se van a presentar.

-Que bien, pero oye ya vámonos debemos de ir rápido a la escuela o si no presentaremos el examen.

-Si quieres adelántate, quiero ver cuando se irán a presentar-Me dijo de una forma un poco agresiva.

-Bueno por mí me adelantaría pero creo que tú no querrías que te ganaran tu lugar en el asiento detrás de mi ¿verdad?- lo amenacé.

-Si tienes razón ya mejor vámonos.

Llegamos al fin al salón, cuando veo que aun no llegaba la profesora me sentí alivianado y ya estaba por entrar a la clase, pero cuando decidí en mirar hacia atrás me di cuenta que Alan ya no me estaba acompañando, me decidí en voltear en todos lados, y me di cuenta que ya estaba platicando con sus amigos, eran basquetbolistas de la selección de la escuela, el me empezó a voltear como diciendo de que no me conociera, yo ya no supe en que pensar, solamente me estaba utilizando para pasarle las respuestas eso es todo.

Cuando ya estaba por subir en las escaleras me decidí en ya no pasarle las respuestas, era algo injusto, porque yo le debería de pasárselos, quien se creí que era.

Cuando ya entre el salón lo primero que vi era a mis dos amigas sentadas estudiando un poco, bueno Mónica se la estaba pasando con el novio, las salude y me senté en la silla un poco nervioso.

-Que te pasa- me pregunto un poco dudosa Mónica

- Pues es que te iba a decir que me encontré a Alan.

-¿Alan?- dijo en voz alta que toda la clase la voltearon a ver- El chavo de la selección, pero como es posible, ese chavo a nadie le habla de nuestro salón, más aparte de mamon, ese solamente le habla a los populares de la escuela.

- Pues así fue, me lo encontré en el mismo transporte y pues me dijo que si le podía pasar las respuestas del examen ya que él no había estudiado.

-¿Cómo va ser? ¿Quien se cree? , no le pases las respuestas, además teníamos toda una semana para estudiar así que pues ya es muy su problema.

-Pues si te entiendo pero es que la verdad yo creo que lo debería de ayudar porque…

-¿Por qué? Para que se lo debieras de pasar, acaso es tu amigo o al menos sabe él cómo te llamas, además no se lo merece, es un ingrato y muy hipócrita con los demás, es muy presumido, yo que tu no se lo pasaría.

-Es que ya le dije que se lo iba a pasar.

-Pues siéntate en otro lado o ignóralo, ¿en donde se iba a sentar?

-Atrás de mí - dije arrepentido.

-Pues yo me siento atrás de ti y si me dice algo le diré que pues yo quiero sentarme aquí y que es muy mi problema ¿vale?

-Bueno, gracias por quitarme un gran peso de encima, es que la verdad estoy un poco nervioso.

-De nada pues para esos son los amigos – me dijo agradecida.

Mientras platicaba con Mónica vi que Jennifer estaba hablando por celular, sonaba de un tono un poco coqueto, al fin me sorprendió verla hablando así, la veo muy feliz, es que ya hace mucho tiempo que un chavo no se fijaba en ella desde que trono con su novio de la secundaria ya hace tres años.

-Oye con quien tanto hablabas-le pregunte.

-Un chavo de la escuela, es que pues me lo encontré por internet y pues empezamos a charlar y muchas cosas así, después de un rato, me enseño una foto de él y me di cuenta que estudiaba en esta escuela. Así que le estoy hablando para saber si podíamos salir al cine o tomar un café.

-si ¿pero quién es? – pregunte emocionado.

.-No se los contare, es una sorpresa, además que tal si les digo y al fin y acabo no pasa nada mejor hasta que vea que ya es seguro ¿ok?

-hahaha bueno pero ojala y sea pronto, porque ya me quedaste con la duda.

La profesora entra y empieza a repartir los exámenes como si nadie se hubiera enterado que ella llego 15 minutos tarde.

-Haber chicos quiero que todos se sienten ya que los voy a aplicar el examen, además si llegue un poco tarde les pido disculpas pero no significa que se correrá el tiempo de la clase, significa que solo tendrán 30 minutos para hacer el examen si no lo entregan estarán reprobados.

-¿qué?- Todos empezaron a gritar-pero si no es nuestro problema que usted allá llegado tarde.

-Si lo sé pero si quieres una de dos o lo haces o te repruebo y te mando recursar la materia en el otro semestre.

Todo el mundo se cayó y empezaron a resolver el examen, era ridículo la forma de pensar que tenía la profesora, pero nadie podía hacer nada. Mientras estaba por sacar mis lapiceros observe que Alan estaba viendo en donde me había sentado.-que no se dé cuenta- empecé a preocuparme ya que Mónica estaba sentada atrás de mi, además Mónica ya empezó a observar que él vio que estaba sentada allí.

Alan empezó a ver que los asientos estaban ocupados, salvo uno el que estaba en frente del pizarrón, aventó su mochila y enojado se sentó, volteo una mirada hacia mí, no se la forma en que pude expresar la mirada, era una mirada de furia, sabía que en ese momento me iba a odiar de aquí en adelante, pero trataba de no tomarlo importancia.

Mientras estaba contestando el examen no podría concentrarme cada vez que lo hacía me acordaba la forma en que me miro Alan, quería poner atención a las preguntas, pero creo que ni yo mismo los entendía, no pude mas lo que hice fue tratar de resolverlo lo que podía, ya lo demás lo haría a lo aventón.

Pasaron los 30 minutos y fui el primero en terminar el examen, me pare y fui directo con la profesora, al mandárselo me devolvió con una sonrisa, era su alumno preferido y sabia que la podía pasar, pero no podía contestarle lo mismo, me sentía mal por lo que le había hecho a Alan. Fui directo hacia la puerta pero cuando estaba por salir vi a Alan al lado del pizarrón, y me volteo a ver, yo le respondí con un mirada de despecho, pero me lo esquivo, estaba lo mas enojado que nunca.

Salí del salón y baje a las escaleras, vi que nadie estaba afuera así que me decidí en sentarme hacia el pasto que estaba enfrente de los salones del primer semestre. Estaba pensando en lo de Alan, no me lo pida sacar de mi cabeza, era algo extraño, pero trate de pensar mejor si mis amigas ya estaban a punto de salir, o a lo mejor ellas tampoco estudiaron nada.

Pasaron 10 minutos y aun no salía nadie, ya me estaba desesperando, no estaba tan difícil el examen, bueno salvo el mapa mental pero no era para tanto.

Pasaron otros 10 minutos y distingue hacia arriba que estaba saliendo una persona de otro salón, era el chico que me gusta, mi amor platónico, su nombre era Gabriel, un chico genial, le gustaba las artes visuales, la pintura, la literatura, todo que tuviera que ver con el arte, era un chico al que muchas chicas andarían con él. La verdad no sabía si él era gay y no trataba en descifrarlo, ya que si lo hacía, me daba miedo en que no lo fuera y solamente estuve soñando durante todo este tiempo, pero me gusta ese chico, ese chico si desearía quedarme con él hasta toda mi vida.

Atontado, vi que estaba bajando de las escaleras, vi que me estaba observando, lo esquive y decidí en ver otra cosa, no sabía que me estaba mirando, así que me decidí mejor ver que había en mi celular, puse música y tratar de ignorar su mirada para que no se vea obvio.

Sentí que paso atrás de mi, ya que en donde estaba sentado había un pequeño pasillo donde estaba los baños, quería ver si el aun me seguí viendo, pero tenía miedo así que aun seguía viendo en mi celular y lentamente estaba sacando mis audífonos. Cuando me los coloque en mis odios me decidí que si aun el seguí ahí, pero el ya no estaba- que alivio- un susurro escuche decir a lado de mi – ya acabe, estaba muy difícil- era Jennifer.

-Y que onda ¿Qué estás haciendo aquí tan solito?

-Pues aquí me decidí en sentarme, las estaba esperando creí que ya se estaban durmiendo en el salón.

-Si es que no manches estaba muy difícil, me sorprendió que fuiste el primero en salir.

-¡Ha! Supongo por que estudie, ¿oye te puedo hacer una pregunta? ¿Viste a Alan?

-¿Alan? Pues vi que salió después de ti, eso fue todo y ¿por qué la pregunta?

-¿Salió después de mi? Pero si no lo vi salir ¿Cómo fue que paso eso?

-Si te lo juro cuando vio que entregaste el examen, vi que unos 5 minutos después el salió.

-Pero por que el saldría tan temprano, si él no había estudiado.

-¿Estudiado? ¿Cómo sabes si él no había estudiado?

Le tenía que contar toda la historia a Jennifer cuando me encontré a Alan en el transporte, pero cada vez que se lo contaba la veía un poco extraña, su forma en la que me miraba, me incomodaba, era muy extraño ya que nunca la había visto así.

-¡Ah!, oye y por qué no vamos al salón, igual y Mónica ya salió de la clase y nosotros aquí platicando, vamos a verla.

-Sí, oye si quieres adelántate, es que debo de ir al baño.

-Bueno, te veo allá.

Entre al baño y me tropecé con Gabriel, chocamos miradas, pero trate de no tomarlo importancia ya que se me veía muy obvio que yo le tenía un poco de atracción física hacia él. Pareciera que él se lo tomo lo mismo, no me hizo ni un llamado de atención y lo que hiso fue seguir su recorrido, estaba alivianado, la verdad nunca querría que él se diera cuenta que el me gustaba.

Salí y fui directo a mi salón, ya vi que ellas dos estaban afuera del salón, además de otros más. Observe detenidamente hacia adentro del salón, no había ninguna señal de Alan, tampoco aquí afuera del salón, estaba un poco preocupado. ¿Cómo podía el salir después de que yo saliera, y ahora ya se ha esfumado de la nada?

-Ya vez te dije que Alan ni te iba a decir nada- Me dijo Mónica.

-Si lo sé y te lo agradezco, pero es que se me hace muy raro que no hay ninguna señal de el cuándo me salí de la clase.

-Pues si eso es lo que también veo, pero dime a quien le importa, oye y como te fue en el examen ¿he?

-Bien un poco difícil, ¿oye?-me distraje por un momento y quise preguntarle algo a Jennifer pero ella no estaba- Has visto a Jennifer estaba contigo ¿no? – le dije a Mónica.

-Oye si es cierto, quizás y se fue a la tienda o al baño.

-Si es lo más posible- pensé.

Durante todo ese día, no vi ninguna señal de Alan, hasta ese entonces observe que unos de sus amigos recogió su mochila al final de la clase, se me hizo de lo más extraño, ¿tanto le afecto el no pasarle las respuestas?, O ¿es que sucedía algo más?

martes

INTRODUCCION

¡Hola a todos! Me llamo Jorge y tengo 18 años, soy autor de esta pequeña historia, que en verdad no lo considero como novela ya que la razón esta de que soy un pequeño principiante en esto y yo suelo pensar que no tengo aun el talento y el poder para manejar las palabras, así que por tal circunstancias esta es una pequeña idea que he desarrollado en este año y les regalo mi tiempo para escribir esta historia.

El personaje principal no tiene nombre, pensé en esto ya que quiero hacer que este personaje pueda identificarse con ustedes, o con su mejor amigo o con algún familiar o simplemente una persona pero espero que traten de sentir todo lo que este personaje les expresa a ustedes. Él está ya por terminar la preparatoria y aun no sabe realmente que estudiar, ya que él no toma tan en serio las cosas, es muy paciente y todo lo que quiere hacer lo quiere a su tiempo. Vive en una pequeña ciudad y vive en una casa pequeña con sus padres, que ellos trabajan todos los días dejando a este solo por las tardes.

En compañía de sus mejores amigas, Jessica y Mónica, viven su último año de la preparatoria al máximo, pero hasta que un día el personaje principal se topa con alguien que no se imaginaria que formarían una amistad, Alan, un muchacho fuerte y popular de la escuela se hablan por coincidencias del destino, el personaje principal se siente atraído hacia él y le empieza a gustarle, pero a la vez se encuentra con otro chavo que al parecer forma una gran parte de su vida, Gabriel, el chavo a quien lo amo desde al principio del ciclo escolar y siempre lo ha nombrado su amor platónico.

Esta historia tiene muchas sorpresas y que el lector puede disfrutar de un pequeño tiempo cada capítulo semanal que estará en este sitio, y trato de mencionarlo de nuevo, mi manejo con las palabras no es muy bueno pero tratare que cada una de ellas usted pueda sentirse cómodo.

Bueno ahora antes de despedirme les quiero decir que sería muy importante para mí que si tienes algún comentario para esta historia, tuvieras la molestia de mandarlo a este correo: ojosverdes_ojosazules@hotmail.com, todos los leeré y tratare de responderte cuando pueda ya que tengo otros proyectos y no tengo mucho tiempo suficiente para leerlos.

Espero que les guste y disfruten de esta historia, por el momento me despido y les mando besos a cada uno de ustedes.