viernes

CAPITULO 12


-¿Eso te dijeron? – Dijo Gabriel mientras estaba recostado sobre mi pecho.

-Sí, ¿no es genial? – Estaba bastante feliz en ese momento, jugueteaba con mis dedos su hermoso cabello alborotado que tenia Gabriel – nunca pensé que iban a reaccionar así.

-Sí, pero ahora debemos de hablar lo de los mensajes – Gabriel inquirió una postura un poco rígida y empezó a mirarme a los ojos con suma atención.

-Sigue… - la verdad quería que el empezara, ya que la verdad no tenía alguna frase para empezar, por el momento.

-Debemos de ser más precavidos ahora y si siguen mandándote los mensajes de amenaza, yo hablare con él porque quizás él quien está en todo esto es Alan – Gabriel se dio media vuelta para ver la ventana que estaba al lado de la cama, el viento de la noche entraba muy poco a mi cuarto, eso hacía que la habitación estuviera un poco fría.

-No puede ser Alan – intente recobrar la memoria el día en que me habían mandado el primer mensaje, el estaba platicando con sus amigos, al parecer no era él quien me lo había mandado, no podría ser…

-Debe ser él –respondió Gabriel con voz baja pero con un tono agresivo - ¿Quién mas sabe de nosotros? Solo él.

Nos quedamos un momento en pleno silencio, estaba pensando en muchas cosas, ¿Por qué Alan me debería de estar mandando estos mensajes?, notaba que el al parecer ya lo había superado un poco, ¿Por qué debería de estar molestándome con esto?...

-¿En qué piensas? – dijo Gabriel con su voz tierna, eso hizo que me inclinara hacia él para besarlo.

-En nada – lo mantuve abrazando de su cuello, quería sentir esos hombros tan masculinos que tanto me gustaban.

-No te preocupes bebe –me susurro al oído.

Cuando acabo de terminar lo que dijo nos acostamos en la cama, nos tapamos con las gruesas sabanas de mi cama y empezamos a dormir, después empecé a inquirir la posición que había visto con mi papá, abrase a Gabriel con todas mis fuerzas y cruce mis dedos hacia los suyos de manera que pueda sentir como el está conmigo, el solo dio un pequeño bostezo y dio como respuesta un beso hacia mi mano.

Los rayos de luz de nuevo estuvieron interrumpiendo mi gran sueño de hadas, tuve que parpadear varias veces para poder distinguir lo que estaba pasando, quise dar media vuelta para saber si él estaba conmigo, pero no era así, al parecer el ya se había ido a su hogar, sabía que él no puede estar mucho tiempo aquí.

Me levante tratando de pensar que será un buen día, cuando sabia que todo será al contrario de un lindo día, no tenía el humor de hacer las cosas, parece ser que mis amigas deberán de acostumbrarse a tener mi cara amargada, pero al fin y acabo solo será hoy, debía de saber quién es la misteriosa persona que tanto me andaba molestando.

Fui directo a la cocina tratando de no pensar mucho en las cosas, ¿saben?, es molesto todo lo que me está pasando, quiero fingir que las cosas verdaderamente no son lo que parecen y que pueda vivir como una persona normal, el de tener una familia, el de hacer lo que yo quiero hacer, el de poder amar a cualquiera sin importar de que sexo sea, ¿eso es mucho pedir?, ¿Por qué las personas tratan de molestar a los demás por esa razón? ¿Sienten poder al hacerlo? ¿Es necesario? Solo desearía saber por qué, lamentablemente mucha gente sale lastimada y ellos al parecer no lo sienten.

Como mi cereal de mal gusto, sabía que los especialista dicen que nunca debes de comer cuando estas enojado o con otro estado de ánimo que se refiera a lo negativo, pero la verdad tenía hambre y no podía estar muy feliz que digamos.

Al parecer la escuela ya se me había hecho tarde y tenía que llegar a tiempo, casi era temporada de exámenes y teníamos que asistir a las clases para poder resolver nuestras dudas, eso es lo que deberíamos de hace en estos tiempos.

Solo agarre mi uniforme y me fui a bañar, tenía que ducharme muy bien después de la noche que estuve con Gabriel, esa noche tan inolvidable, desearía que otra vez pasara, en fin, tenía que ducharme bien y aun cambiarme más rápido de lo normal.

Fui directo al transporte, estaba ahí justo a tiempo, no pensé dos veces y fui directo hacia él, tuve que correr por si se iba a ir sin mí como en otras ocasiones y la verdad no lo deseaba por lo mismo que mi humor no estaba del todo bien. Fui a dar un reojo para ver quienes estaban en ella, no había señal de Alan, en verdad eso me dio mucho gusto, no sabía si en verdad esa fuese la maldita persona que me estaba molestando, pero prometí que si fuera él lo golpearía, aunque lo amaba pero lo debería de hacer, es muy injusto lo que me estaba haciendo, no debería de hacerlo.

Llegue aun a tiempo a la escuela, la profesora no estaba dentro de la clase, así lo que hice fue ir a mi butaca y dejar mi mochila, al parecer mis amigas también habían llegado, sus cosas estaban a mi lado del asiento como de costumbre, deje mi mochila a lado de ellas y salí a dar un paseo por la escuela y por supuesto para ver si Gabriel también había llegado a la escuela.

Mis amigas estaban en el patio y hablaban en voz baja, fui directo hacia ellas con paso lentos, quería darles una sorpresa de mi llegada, cuando ya estaba a punto de hablarles Jessica se había dado cuenta de mi presencia y me saludo, mi plan no funciono.

-¿Estás listo? – pregunto Jessica tratando de que supiera lo que estábamos a punto de hacer.

-Sí – alce la mirada para ver a mi alrededor – deberíamos de separarnos y cada quien debería de verlo por su lado ¿está bien?

-Sí-Mónica fue la primera en irse a los salones de los otros grados.

Jessica fue la que se mantuvo en el patio era donde más tenia la probabilidad de encontrarse con la persona, mientras yo procure en irme en donde estaba sentado Alan, el estaba con sus amigos como siempre, trate de que no me viera así que fui directo en la parte de atrás tratando de ver algún tipo de reacción.

Me encontré con Mónica en la parte de arriba del edificio, ella me mando un pequeño gesto para saber si tenía que hacerlo de una vez, yo le asentí y ella se fue más adentro del edificio.

Mónica empezó a marcar.

Los tres tratamos de ver por todos lados viendo quien podría responder a su celular, pasaron segundos y nadie lo levanto, hemos fallido.

Jessica fue la segunda en marcar y tampoco tuvo respuesta. Tampoco había señal de que fuese Alan, de hecho aun seguía platicando con sus amigos, no podría ser él, no podía serlo.

Intente marcar yo después pero la verdad seria en vano, lo sabía, no tenía sentido marcarlo yo, nadie podría levantar su celular, parece ser que la persona no es de esta escuela, es alguien más.

Las dos llegaron a donde estaba yo, estaban un poco decepcionadas, la idea no funciono del mucho, Mónica creía que era posible que estuviera en la escuela, pero su idea no funciono, mientras Jessica aun seguía viendo a su alrededor si algo le pareciera extraño.

-Vámonos – dije con voz desanimada.

-Creí que era una buena idea – dijo Mónica con voz más desanimada que la mía.

Mi celular empezó a vibrar, al sentirlo creí que era posible que Gabriel me hubiera mandado un mensaje, pero de pronto recordé que él no me manda mensajes cuando esta con sus compañeros, tratando que sus amigos no se enteraran de la relación que teníamos entre él y yo. Mire hacia arriba para verlo y ahí estaba platicando con ellos, cuando me di cuenta de eso trate de no pensar que el mensaje es posible de la persona desconocida.

-¿Te están llamando? – dijo Mónica tratando de evaluar mi expresión.

Yo solo asentí.

-Debemos de ir por toda la escuela – dijo Jessica tratando de jalar a Mónica hacia donde ella iba – es nuestra única oportunidad.

Abrí el celular tratando de averiguar lo que decía el mensaje.

“No trates de que tus amigas me encuentren, eso es imposible”

Mire de nuevo hacia Alan, pero él no hacía nada más que hablar, ¿Qué es lo que está pasando aquí? , estaba realmente enojado, así lo que hice fue mandar un mensaje a Gabriel comentándole lo que apenas me había sucedido.

Jessica y Mónica se dirigían hacia mí, al verles la cara sabían que no habían encontrado respuesta, estaba lo bastante furioso.

-No encontramos nada, no es de aquí – Jessica miraba de nuevo a su alrededor.

-Miren- dije indicándoles lo que me habían mandado – quizás mejor debemos de entrar al salón y comportarnos como si nada estuviera pasando, quizás a lo mejor alguien de aquí le está informando lo que hacemos.

-La profesora entro – Mónica estaba dirigiendo la mirada hacia la llegada de la profesora.

En todo el día solo estuve pensado en el mensaje, quizás Alan es él quien dice que es lo que hago a la otra persona, o quizás no, es la única opción ya que él es el único que sabe que yo soy gay, no hay nadie más. Sabía que debo de enfrentarlo, pero ¿Cómo?

Al final de la clase mi celular empezó a vibrar, ¿era la persona que me anda molestando? ¿Es Gabriel quizás?, tenía que ver el mensaje que me habían enviado, ya no sabía qué hacer así que solo abrí mi celular para leerlo.

“Debemos de hablar seriamente de esto, te veré en la noche”

Gabriel ya tomo muy en serio toda esta situación, tanto como yo, sabía que él me protegería de cualquiera cosa que pasara entre nosotros, peor en verdad eso me daba muchos escalofríos, no quiero que le pase nada, ¿Por qué están difícil estar amándonos cuando alguien esta interfiriéndose entre nosotros?

La noche había caído tan rápidamente que no recordaba cómo es que había llegado a la casa, estaba esperando a la llegada de Gabriel, sabía que no tenía que tardar, por lo tanto mientras lo estaba esperando me puse a revisar los mensajes de nuevo, tenía que sacar una pequeña teoría de todo esto, tenía que encontrar la respuesta, tenía que saber el por qué.

Me acosté sobre mi cama viendo hacia el techo, intente que mi cabeza retrocediera por el tiempo tratando de que mi mente fuera lo más lejos posible hasta encontrarme el problema de ésta situación, no sabía por dónde empezar así que preferí reiniciar hasta cuando conocí a Gabriel.

El día en que todo mi razón de ser había encontrado algún fruto, Gabriel, ese niño al que por cosas del destino me lo trajo hacia a mí, en verdad sus brazos largos, su cabello negro y corto, sus ojos hermosos, su simpatía, su forma de ser, ¿es tanto pedir?, sabía que él y yo andaríamos juntos por toda la eternidad.

Lancé una pequeña sonrisa a mi mismo recordando el día en que nos conocimos en el cine, el día en que casi por muy poco pareciera que íbamos a besarnos hasta la llegada de Alan… al parecer el estaba muy enojado por lo que había pasado, ¿Celos?, según él dijo que sí… todo eso lo tomare como un en contra, era otro motivo más del por qué Alan me estuviera haciendo todo esto.

¿Qué mas debería de haber pasado?, mi mente aun seguía trasladándose en todos los momentos que había pasado con Gabriel, hasta que una imagen que había formado en mi mente se detuvo en la fiesta que me había invitado Angélica, ese día en la que fue todo un problema, trataba de no recordar en todos los detalles pero lo tenía que hacer, el chavo tuvo un enfrentamiento conmigo, en verdad no me había pasado nada hasta que Gabriel intervino y peleo con él, mi mente aun seguía recordando tratando de encontrar alguna pista, hasta que mis ojos se abrieron como platos tratando de que mi mente lo había encontrado.

Alan me había dicho que sentía mucho en no haberme defendido y yo lo acepte, pero ¿Por qué me lo había dicho después?, ¿porque no había intervenido él a la forma en que lo había hecho Gabriel? ¿Por qué?, Además él fue él quien me había llevado a su casa tratando de que mi familia no se enterara de eso, por que trataba de platicar conmigo después para decirme todo lo que sentía por mí. Mi mente seguía recordando cada detalle de lo sucedido, quería en verdad encontrar una pista de esa situación, pero más de que pensaba, no podía.

De pronto escuche como estaba golpeando a mi ventana, había llegado, el tenia puesto una gran chamarra negra por el frio que estaba haciendo en esa noche, sus jeans favoritos y una camisa blanca que hacía que se viera su hermoso pecho formado. El entro con facilidad, sabia en donde tenía que pisar tratando de que no hiciera ruido y despertara a mis padres, se sentó a mi cama a un lado de mí y me mando un beso en mis labios, fue tan largo que hizo que me olvidara la razón de su llegada.

-Debo de hablar con Alan – me dijo al terminar de darme ese beso feroz y tierno al mismo tiempo.

-Sí lo sé – volteé a ver sus ojos llenos de furia, trataba de esconderlos pero no era bueno para esconderlos.

-Debe de ser él- dijo tratando de que su voz no subiera de tono.

-¿Cuándo hablaras con él?

-Este fin de semana, es mejor para que nadie sospeche de que algo hubiera pasado entre nosotros si es que…

-¿Sí es que qué?- le acaricie su mejilla, estaba muy fría por consecuencia del frio que estaba haciendo en la noche.

-No sé que pueda pasar, pero debemos de ser precavidos, no quiero que haya chismes por doquier- me lanzo un mirada tierna, sabia en lo que estaba haciendo.

-Te cuidado ¿sí? – le mande un beso en su frente, no quería en verdad que todo esto se pusiera poner mal, no quería que nada le pasara.

Nos recostamos los dos el uno para el otro como si los dos tratáramos de sentir nuestro propio calor, como en forma de nido, el me abrazaba y yo a él, de nuevo trate de encontrarme con sus labios para besarlo, lo necesitaba, no quería que todo esto llegara a menores, quería sentirme protegido por él, quería sentirme bien.

A mi lado se puso a dormir tranquilamente, estaba viendo como estaba tan quieto , parecía que estaba un muñeco a mi lado, parecía tan tierno, con ganas de abrazarlo, no podía dormir, no tenia sueño, mire hacia la ventana tratando de distraerme un poco, quería pensar en muchas cosas menos en lo que iba a suceder en el fin de semana, ¿Por qué tengo el presentimiento de que va a suceder algo malo?, trate de voltear de nuevo hacia Gabriel y el aun seguía durmiendo, pensé en que mañana será viernes, quizás todo pase a la normalidad, quizás solo es una broma para molestarme, eso es todo…

En la mañana me levante muy tarde, empecé a dormir en la noche anterior muy tarde ya que no tenía bastante sueño, Mire a lado de mi cama pensando de que Gabriel estuviera conmigo pero él no estaba, ¿Por qué siempre se va cuando lo necesarito un poco más de tiempo? Era algo injusto, me queje levantándome de la cama y me dirigí hacia mi closet, no tenía ganas de desayunar, trate de ver en mi guardarropa para ver que ropa me podría poner para hoy, trate de escoger algo que me pueda levantar el ánimo, pero la verdad no tenía ganas de hacerlo, así que agarre lo primero que me encontré, una playera roja unos pantalones entubados de color negro, solo era eso, me lo puse rápidamente sin ducharme antes, no tenía ganas, solo era eso.

Fui a la escuela con ningún ánimo de ir, mis amigas lo habían notado y empezaron a platicar conmigo del porque estaba así, les conté todo menos de que Alan es la persona que está haciendo todo esto, no quería perder a Jessica.

-¿Entonces mañana ira hablar con esa persona? – Dijo Jessica sorprendida - ¿y tú sabes quién es?

-No aun no lo sé – esquive la mirada y trate de ver a Alan, estaba sentado solo viendo como sus amigos estaban jugando basquetbol, a lado estaba una chica, una chica a la que nunca había visto-¿Quien es ella?

Mis amigas voltearon a ver a la dirección que yo veía, Mónica fue la que se dio cuenta primero.

-Es su ex novia- dijo Mónica.

domingo

CAPITULO 11

No pude contener la sorpresa que tuve al leer el mensaje, estaba asustado ¿Quién me lo pudo haber enviado?, y ¿si fuera alguien que no era Alan? En verdad estaba en problemas. Mis amigas al parecer se habían dado cuenta de la sorpresa que tuve y de nuevo vinieron las preguntas.

-¿Qué sucede? – me pregunto Jessica viendo por el retrovisor, no era tanto su sorpresa solo a ella le incomodo mi inquietud.

- No nada – dije mientras trataba de pensar quien pudo haberme mandado el mensaje.

-Está bien – dijo mientras cruzaba en la siguiente calle por donde ella vivía.

Mis ojos fueron viendo hacia el vació, tenía en verdad unos escalofríos tan terribles que hicieron que toda mi cara se pusiera tan verde ¿Quién es? ¿Quién es?

-Llegamos – dijo Mónica aun con su pequeño entusiasmo.

- ¡Qué bien! – Dijo Jessica mientras trataba de bajar del coche rápido - ¿Dónde está el baño?

-Ahorita te digo – dijo Mónica soltando una pequeña sonrisa.

En verdad no sé si ellas se hayan dado cuenta aun de mi expresión pero creo que yo estaba en otro mundo, no podía concentrarme en su plática, estaba mirando por todos lados, sabía que él o ella estaban espiándome, pero no sabía en donde. Tenía mucho miedo.

-¡Ya entra! – Me gritó Mónica desde la puerta de su casa.

-Si ya… voy – dije con la voz cortada.

-¿Qué pasa? – Mónica se dio cuenta de mi comportamiento.

-Creo que me iré temprano ¿sabes? Debo de hacer algunas cosas, claro si no te importa.

-Si no te preocupes – fue directo a la puerta pero aun me veía de forma confundida.

Entre y lo único que hice es irme al cuarto de ella, yo ya sabía en donde estaba perfectamente, al parecer ella no se había dado cuenta de ello y se fue a la cocina, quizás fue por unas palomitas o algo por el estilo, mientras subía por las escaleras fui sacando mi celular, sabía que Gabriel debería de enterarse de esto, no quiero que él le hagan daño, debía advertirle. Abrí la puerta y me recosté sobre la cama, tan rápido como empecé abrí el celular y empecé a escribir.

Tenemos problemas, alguien me ha mandado un mensaje con una amenaza, ten cuidado”

-¿A quién llamas? – me dijo Jessica saliendo apenas del baño.

-No trataba de llamar, solo mande un mensaje eso es todo- guardé mi celular en mi bolsillo del pantalón con mi mano un poco temblorosa.

-Algo ocultas y tú lo sabes – Jessica me miro a los ojos, sus ojos se veían tan inocentes que en verdad con todo mi corazón le quería decir la verdad pero no podía.

-No pasa nada, mejor esperemos a Mónica a que venga con las cosas, ¿está bien?

-Si quieres quédate aquí, yo bajare – se dio la vuelta y se fue.

Encendí la televisión tratando de que se me olvidara todo este asunto, a cada canal que yo visitaba se me hacía de lo más aburrido, no había nada entretenido hasta que apareció un canal sobre las noticias, al menos estaría enterado de las cosas que pasaban, creo yo. Cuando estaba poniendo atención sobre una pequeña noticia que estaba pasando por la televisión de pronto sentí como el celular empezó a vibrar, sabía que era Gabriel. Abrí mi celular y empecé a leer ese mensaje que estaba esperando.

“Está bien, iré a tu casa esta misma noche, cuídate”

Con solo esa pequeñas palabras que él me había escrito eso me hizo sentir seguro, sabía que él me protegería y yo de él, pero ¿Quién seria del bastardo que me ha mandado el mensaje?, aun no tenía la respuesta.

-¿Ya pusiste la película? – me aviso Mónica con todo una bandeja de pura comida chatarra, no era muy fan de eso, pero en verdad solo quería tratar de olvidarme de toda esta situación.

-No sabía en donde estaba, ahorita lo pongo- me levante de la cama y trate de buscar en la bolsa de Mónica para saber si ahí se encontraba la película.

Tan pronto como lo encontré fui directo al DVD para ponerla, Mónica aun estaba sirviendo los refrescos mientras Jessica hablaba en su celular tratando de comunicarse con sus padres.

-Tu teléfono esta vibrando – dijo Jessica mientras miraba el numero del quien me lo había mandado.

-Deja ver- con solo oír lo que me había dicho Jessica de nuevo mis nervios me invadieron.

“Mejor ni salgas de la casa de tu amiga”

Ya estaba harto de estos malditos mensajes, sea quien sea me estaba poniendo ya furioso en vez de estar nervioso, en verdad no tenía ninguna justicia de lo que me estaban haciendo. Por la furia que me estaba prolongando sobre mí avente el celular tan fuerte que mis amigas brincaron de sorpresa.

-¿Qué paso? – dijo Mónica sorprendida por mi reacción.

-No fue nada… solo era pura basura eso es todo. –me dirigí hacia el DVD para poner la película.

Puse en su lugar todas las cosas y solo me senté en la cama tratando de ver la película, vi de reojo lo que estaban haciendo mis amigas, pero ellas trataban de hacer lo mismo aunque Mónica ya se estaba poniendo incomoda por mi comportamiento.

En toda la película trataba solo de una película de terror, una de mis favoritas, pero en verdad no tenía ganas de verla, solo trataba de pensar en quien era la persona, solo en eso pensaba, fui a recoger mi celular tratando de ver si no se había roto o algo por el estilo, cuando lo estaba revisando el celular de nuevo vibro, mi mente me decía que tenía que leerlo, pero por otro lado me decía que no tenía que hacerle caso sea quien sea, todo esto se me estaba dificultando.

Decidí en aventar el celular a lado mío y agarre todo un puño de palomitas tratando de entender por qué la chica estaba corriendo de un lado para el otro gritando como loca.

La película no duro mucho, pasó el tiempo tan rápido que no me había dado cuenta que ya estaba leyendo los créditos de la película. Mis amigas ya se estaban alistando para ver la siguiente, pero al parecer a Mónica no le parecía una buena idea después de todo lo que estaba haciendo.

-¿Ya te irás? – me dijo Mónica mientras levantaba todo los trastes de la cama.

-No aun no – levante la mirada tratando de descifrar el rostro de Mónica, en verdad se veía que estaba molesta por todo lo que estaba haciendo.

¿Era la hora de contarles todo lo que me estaba pasando? ¿Es tiempo de decirles que amo a un hombre y que los demás me lo impiden? ¿Eso era lo correcto?

-Amigas… - uní todas mis fuerzas para que mi voz no tratara de romperse por los nervios- debo contarles algo.

Mónica al parecer era la que más me ponía atención ya que en verdad ella era la que más se daba cuenta de cómo me comportaba sin en cambio Jessica trataba de guardar el disco en su caja y colocar el otro.

-Dinos – dijo Jessica mirándome en los ojos, su expresión me hacía cada vez estremecerme, sabía que era la hora de decirles por el contrario las estaría engañando mucho a ellas y a mí por supuesto.

Mis nervios eran cada vez más mayores, para mí en verdad se me haría muy incomodo decirles antes de ver otra película, quizás era de decirles al final de día, pero tenía que ser hoy, no tenía otra opción y además era lo mejor.

-Quizás más tarde – dije.

-¿Por qué?- dijo Jessica al poner el nuevo CD en el DVD - ¿Por qué no ahora?

-Yo sé lo que les digo, además necesito que ustedes entiendan lo que me está pasando, por favor más tarde – y de nuevo me acomode en la cama tratando de ver la película.

Ellas no dijeron nada, la película que habían puesta ahora trataba sobre humor, ¿en verdad todo esto necesito ahora?, no pude entender los chistes malos que tanto hablaban en ella pero al parecer a mis amigas si les gustaban y se estaban riendo mucho, sin en cambio yo aun trataba de saber que palabras eran las más adecuadas para decirles a ellas lo que me estaba pasando y también en si era correcto en decirles lo que estaba por suceder, mi cabeza está dando vueltas, sentía como mis manos estaba cada vez mas sudorosos, tenía miedo en lo que me iba a decir Gabriel después de todo esto, pero son mis amigas, me deberán de entender.

Creo que la segunda película ha durado más tiempo que la primera, en verdad estaba disfrutando algunos pequeños secciones y me ponía a reír, pero no tanto como para saber que ya era la hora de contarles todo.

-Está bien – dije mientras trataba de sostenerme de un lado por si algo sucedía mal y poder salir rápidamente de la puerta, algo que en verdad no era necesario – esto es lo que me está incomodando y pues… deberían de saberlo de una vez por todas.

-¿tan importante es para que no los cuentes al final de la película? – lanzo una carcajada Jessica mientras trataba de ponerse un poco seria.

-Soy gay- dije.

La reacción de las dos fue algo en la que nunca había imaginado que iba a suceder, era tan impredecible que no sabía si en verdad se los había contado bien o solo fue un pequeño chiste que solté, pero en verdad eso fue lo que paso, ellas voltearon a verse muchas veces tratando de lo que les dije entrara por sus mentes y captaran todo, pero al parecer a ellas no les importo, afortunadamente las dos lanzaron muchas carcajadas, como si en verdad no les importara.

-¿Eres gay? –dijo Mónica tratando de frenar todas las risas que había soltado junto con Jessica.

-Sí lo soy – dije tratando de coordinarme con las sonrisas de ellas- ¿en verdad no les molesta?

-Claro que no – dijo Mónica riéndose aun mas – creí que en verdad sucedía algo más serio, eso de lo que eres a nosotras no nos importa en lo absoluto, te queremos y tú lo sabes, nunca debes de pensar que te deberíamos de odiar solo el hecho de que te gusten los hombres.

-Ajam- dijo Jessica terminando de reír – te queremos.

-Sí es así como ustedes piensa, muchas gracias, en verdad eso era lo que necesitaba, creí que me iban a tratar diferente o…

-¿o qué? – Dijo Mónica –ya no te pongas nervioso además es muy lindo de tu parte que nos digas que eres gay, debió haber sido muy difícil decírnoslo ahora.

-Sí así es – suspire después de todo lo que había dicho, me sentía tan bien, en verdad creo que tienen razón la gente que le cuenta a todos que son gay, en verdad te quita todo un peso de encima y te sientes… libre, si, quizás esa es la palabra correcta, libre.

-Bueno pero eso no es todo… - trate de acordarme de que tenía una relación con Gabriel y todavía con los mensajes que me habían mandado, pero no quería contarle delante de Jessica lo que me había pasado con Alan, eso aun no se lo tenía que contar, aún no- lo que pasa es que ando con Gabriel ¿ lo conocen?

-¡El amigo de Alan! – Grito asombrado – nunca creí que él fuera…

-Pues si- seguí- y pues nos amamos con todo el corazón y durante todo este tiempo que ando con él se que él y yo podíamos estar juntos para toda la vida- sentí como mi corazón empezó a latir un poco mas fuerte – pero tengo problemas…

-¿Qué problemas? – me pregunto Mónica al mismo tiempo que se acomodaba para poder escuchar con claridad mas mi situación.

-Alguien se ha enterado de que yo ando con él y me anda mandando mensajes amenazantes.

-¿Cómo? – dijo Jessica sentándose a mi lado con brusquedad.

-Agarra mi celular… ahí está el mensaje.

Jessica rápido tomo mi celular abriéndolo para buscar el mensaje que me habían mandado mientras que Mónica aun estaba platicando conmigo.

-¿Y sabes quién podría ser?-empezó hablar Mónica.

-No aun no-dije mientras agache mi cabeza jugueteando la cama – pero supongo que tengo algún sospechoso.

-¿Quién? – dijo Jessica mientras dio mi celular a Mónica para ver el mensaje.

-No es importante mencionarlo… quizás no sea esa persona – trate de que mi voz sonara de lo más seguro posible, no quería tener más problemas ni mucho menos con Jessica, mi mejor amiga.

-Debemos ir con la policía – dijo Mónica después de que cerró el celular para devolvérmelo.

-No es necesario – dije tratando de que todo esto no pase a mayores – deberíamos de saber primero quien es él quien me está mandado mensajes después ya veré lo que hacemos ¿está bien?

-Pero… - Jessica empezó a hablar.

-En serio, no hay de qué preocuparse solo debemos esperar.

-Podemos hacer una cosa – dijo Mónica - ¿y por qué no llamamos al celular en la escuela, quizás el no piense que tu ya nos has dicho y puede confiarse en ese momento?

-Es una buena idea – dijo Jessica sonriendo al mismo tiempo.

-Sí – dije – pero si apaga el celular o no quiere contestar.

-Lo hará, ya lo veras – Mónica me lanzo una sonrisa.

-Todo saldrá bien – Jessica me empezó a abrazar muy fuerte, en verdad todo o que me había imaginado por lo que pudo haber pasado pero ahora me siento muy feliz, en verdad ellas si son mis mejores amigas y todo lo que han hecho por mí, eso era indiscutible.

Acabamos de recoger todo el alboroto que tenía el cuarto de Mónica, estaba sucio por todas partes y teníamos que limpiar todo antes de que sus padres llegaran, la verdad ya no me importaba el último mensaje que me había mandado diciendo que no saliera de su casa, es todo una falsa, lo hizo para asustarme, además era lógico que yo estaría allá ya que son las únicas con las que ando siempre en la escuela.

Acabamos muy pronto y después fuimos hacia la cocina para poder platicar un poco, empecé a hablar de que quizás pudiera invitar a Gabriel y que estuviéramos un tiempo juntos, a ellas les gusto la idea, Jessica aun sigue pensando con quien salir después de lo que había pasado con Alan y por supuesto Mónica no necesita de alguien ya que su novio estaría ahí con ella durante la noche.

Ya era la hora de irnos hacia nuestras casas, Jessica no necesitaba ir en transporte, estaba a unas casas de aquí, mientras yo tenía que ir por un taxi antes de que ya no hubiera servicio.

-¿Entonces? – Suspiro Mónica tratando de relajarse después de todo lo que paso hoy - ¿así lo haremos?

-Sí –dije suspirando también, todo mi cuerpo estaba muy cansado y necesitaba dormir un poco.

-Cuídense todos y los veré en la escuela – Jessica se fue y al irse lanzo una despedida con su mano y desapareció al darse vuelta hacia la otra calle.

-Cuídate – dije abrazando a Mónica por última vez.

-Tú también – lanzo otra sonrisa y después espero a que yo me alejara de ella.

Estaba en la avenida esperando a que un taxi pasara, ya era muy tarde pero no era pretexto para que pasara uno, todas las cosas que habían pasado hoy, en verdad eso me hizo sentir un poco extraño, pero a la vez estaba muy feliz, mis amigas ya saben lo que soy y podre expresarme de una manera más abierta, aunque la verdad no cambiara en mucho.

Encontré el taxi un poco después de que me había despedido de Mónica, me había subido y nos dirigimos hacia mi casa, cuando estaba viendo pro la ventanilla, estaba pensando en lo que le iba a platicar a Gabriel después de la plática que tuve con mis amigas y en acurrucarme con sus brazos, el de comerme sus labios tiernos y carnosos y el de perderme con todo al ver sus lindos ojos, eso en verdad me haría feliz para el resto de mi vida.

Ya no tardaba mucho en llegar a mi hogar, estaba esperando con ansias a que se escureciera el día y que Gabriel me viniera ver, de pronto recordé que me habían mandado último mensaje después de la conversación que tuve con mis amigas, estaba sintiéndolo, quería ver el mensaje pero sabía que eso me haría sentirme más furioso y de nuevo iba a recaer en la ira, peor sabia que debía de hacerlo de una vez por todas, esto no se compara nada con lo que aun iba a pasar después.

Abrí mi celular y empecé a buscar el mensaje que me habían mandado, y eso es lo único que decía:

“Te amo”

Sentí como una sonrisa se había puesto en mi rostro, en verdad estaba sonriendo, el mensaje me hizo sentir alegre, no quería mandarle una respuesta a Gabriel después de esto, quería decírselo con mi propia voz y decirle cuanto lo amaba y quizás cuanto desearía de que no nos separara nada ni nadie… nadie.

Llegue a la casa a punto de que la luna ya estaba brillando en lo alto, toda su luz hacia que podías ver con claridad todas las cosas que estaba a tu alrededor, no era necesario encender las lámparas que estaban en mi patio, todo era hermoso, quizás y este día no fue muy malo después de todo, ahora tenía solo que esperar a Gabriel.

Cuando entre a la casa todo estaba oscuro, no había presencia de algún ruido, todo estaba en orden, quizás mis padres no me habían esperado y se fueron a dormir, quise saber si lo que pensaba era cierto y sube a la escaleras con suma paciencia, no quería hacer nada de ruido, quería que mis padres estuvieran descansando, entre abrí la puerta para ver si se encontraban ahí, estaban acostados abrasándose uno al otro, se veía muy tierno muy rara vez veía como mi papa abrazaba a mi mama entrelazando sus dedos de la mano y apretándose cada vez mas fuerte como si tratara de entender que quizás ese fuese su ultimo abrazo, eso era algo romántico para mí.

Fui directo a mi cuarto, quería ya entrar y poder a abrazar a Gabriel a mis brazos, quería en verdad verlo, solo podía pensar en eso, no quise pensar en desvestirme para poder a costarme, tan rápido como entre a mi cuarto fui directo hacia mi ventana, la abrí con mucha rapidez y me quede parado esperando a que alguna señal me dirigiera hacia él.

-Tardaste mucho – un pequeño susurro que venía detrás de mi hiso que mis orejas temblaran.

-¿Gabriel?

-¿Tu quién crees?

CAPITULO 10


Los días pasaron, son los mejores días que he pasado en toda mi vida, a lado de Gabriel las cosas son mágicas, no son mágicas, son más que eso, son como si en verdad sintiera el valor del amor y que viéndolo así, no me separaría de él ni por un minuto, solo somos él y yo, nada más…

El día estaba caluroso, no podía más en aguantar el calor que estaba invadiendo por toda la ciudad, en realidad toda la gente se mantenía con solo una playera y unos buenos shorts para salir, pero eso no era mi estilo, yo mantenía mis jeans, no me gustaban enseñar mis pies, los odiaba.

Gabriel y yo aun manteníamos distancia a cuanto salíamos a la calle, en verdad no queríamos que alguien nos fuera a dirigir el dedo y que causaran problemas, Gabriel sabía que algún día iba a pasar pero yo no lo deseaba, en tal caso que fuera a suceder nos teníamos que ir muy lejos de aquí y hacer otra vida.

Era día de clases y yo ya estaba sentado en mi pupitre esperando la llegada de la maestra, ya que mis amigas aun no estaban presentes, estaba aburrido, ya no soportaba estar más sentado sin hacer nada así que salí por unos momentos al patio para distraerme un poco. Estaba el sol tan fuerte que la mayoría estaban arrinconados en las pequeñas sombras que proyectaban los arboles del patio, ya no había lugar así que me quede en medio del patio sentado viendo la esperada llegada de mis amigas.

Estuve observando por todo mi alrededor viendo que mas podía ver, estaba él, Alan sentado con sus amigos, él y yo ya no hemos platicado desde el día en que fui a su casa, en verdad extraño la manera en que platicamos, pudimos haber sido muy buenos amigos, pero él no lo quería, él quería que estuviera con él como novio, pero desde que ha pasado todo este tiempo no creo que eso ya fuera a pasar.

Me volteo a ver pero por un segundo esquivo la mirada de forma nerviosa, quizás es porque aun no lo ha superado, siempre cuando voltea trato de saludarlo con la mano o con una pequeña sonrisa, pero él no me da ninguna respuesta. Después me di vuelta hacia el salón que entraba Gabriel, estaba a dos salones del mío, estaba él con otros compañeros de su clase, sabía que me estaba viendo, nunca quita la mirada contra la mía, le mande una sonrisa que me hizo que me sonrojara un poco, el me vio y al tiempo en que sus amigos vieron hacia otro lado, me lanzo un pequeño beso con una sonrisa muy característica de él, de nuevo me sonroje y rápidamente volteé hacia el lado contrario para no dejar sospechas.

Sentí como mi pantalón lanzo un pequeño movimiento que hizo que me despistara un poco, note que mi celular estaba vibrando como respuesta de un mensaje, quizás fuera alguna de mis amigas, no lo sé, levante mi celular y leí el mensaje con cuidado.

“Mis amigos se fueron a dar un paseo, estoy solo, nos vemos en el centro atentamente Gabriel”

Con solo leer el mensaje eso me hizo que me alegrara el día, sabía que tenía que correr antes de que la profesora llegara antes de que ella tomara clases, fui tan rápido en la entrada de la escuela y de ahí hacia el centro que solo estaba a unos minutos, quería volverlo a ver, quería ver esa sonrisa que tanto me gusta, estaba emocionado, en verdad quería verlo.

Lo vi sentado en unos asientos que estaban un poco alejados de la gente, el me vio y lanzo una sonrisa de entusiasmo y lanzo los brazos hacia a mí como respuesta de un abrazo, corría más rápido y lo abrase tan fuerte que hizo que se callera en el asiento con suma fuerza.

-¡AUCHH!- gritó después del golpe.

-Perdóname, ¿te lastime? ¿Estás bien? No fue mi querer te lo juro.

-Creo que ya no debería mandarte un mensaje o recibiré otro golpe como esté – me lanzo una carcajada tierna.

-Es que casi ya no nos vemos, siento que han pasado muchos años sin estar contigo, antes ibas muy seguido a mi cuarto, pero…

-Perdóname bebe, pero tú sabes que no podemos hacer que la gente sospeche, si te hice que te sintieras mal te pido una disculpa – su mano hizo que me acariciara por todo mi cabello, en verdad su contacto cálido de sus manos hizo que toda mi piel se pusiera muy nerviosa.

-No te preocupes, en verdad creo que me debería acostumbrar - mi mirada miro al suelo, tratando de que no se diera cuenta mi expresión de pocos amigos.

-No por mucho tiempo – me beso en la boca en forma de despedida, sus labios carnosos hicieron que mi mente se volviera a ir y de olvidarme de todo lo que sucedía, era tan suave y delicioso que lo disfrutaba a cada minuto.

-Debo irme, mis amigos no iban a tardar mucho ¿sí? – se separo de mí tratando de que yo no lo impidiera.

-Está bien – dije mientras me arreglaba toda mi ropa y que todo estuviera en orden.

Trate de voltear hacia otro lado para hacer que nada hubiera pasado, cuando recordé de mis clases reacciono mi cuerpo y corre tan rápido como antes, esquive todos los coches que estaba a mi paso y también de la gente, pero estaba feliz por una parte porque al menos lo pude besar y estar un tiempo a solas con el pero estaba triste porque solo fue por unos minutos, ya estaba en el salón cuando observe que todos estaban adentro, pedía con todas las fuerzas del mundo que la profesora no estuviese allí, pero eso no paso, ella ya estaba allí dando su clase.

Entre tratando de no interrumpir las clases, pero las miradas de todos y los susurros que escuchaba hizo que le profesora se diera la vuelta para mirarme

-¿Por qué tan tarde? – dijo la profesor con su voz dramática que tanto odiaba.

-Fui a la orientación, tenía que hablar con los orientadores – me senté en medio de mis amigas, se veían un poco extrañadas ya que no estaban acostumbradas a verme entrar tarde en las clases.

-Sí claro – dio media vuelta la profesora, se dirigió hacia el pizarrón y de nuevo tomo su clase.

-¿En dónde estabas? – Dijo Jessica un poco sorprendida - ¿te estuve buscando por todos lados?

-¡Sí! ¿A dónde fuiste? – dijo Mónica también con la misma expresión.

-Tenía que ver con la orientadora, ya lo dije – quise que mi voz sonara más seguro para que ellas me dejaran de preguntar, y así lo fue.

Las dos intercambiaron miradas un poco confusas, pero no llegaron a sospechar, me puse muy tranquilo y en verdad solo me ponía a ver la cara de la maestra por mucho rato, hasta que me acorde de Alan, lo fui a ver tan rápido como recordé su nombre y el estaba ahí, me estaba mirando y no podía dejar de mirarme, él sabía lo que pasaba, su cara se veía todavía más enojada y se podía ver como su mandíbula lo estaba apretando con más fuerza, podía distinguir como sus ojos estaban llenos de furia, no le quise darle más importancia y de nuevo mire a la maestra, pero en mi mente sabia que Alan estaba muy furioso.

La clase paso muy rápido, estaba un poco emocionado para ver de nuevo la cara de Gabriel, estaba jugueteando con las pisadas de mis pies y solo miraba en el reloj, de pronto escuche como una persona tosió un poco fuerte y cuando me di cuenta los demás me estaban mirando con cara de confusión, creo que mis pies estaban sonando un poco fuertes, me avergoncé y solo mire el reloj de nuevo.

-Tranquilo ¿Qué sucede? – dijo Jessica de nuevo con la duda en alto.

-Nada, solo que hace mucho calor aquí y quiero salir – estaba controlando mi nerviosismo pero aun así mi voz temblaba.

-Dinos la verdad – Jessica puso cara de pocos amigos.

-No pasa nada, solo tengo calor y punto.

La clase había terminado y la profesora salió, cuando todos estaban estirándose después de tanto estar sentados yo salí como en rayo y me fui directamente al patio para ir a ver a Gabriel desde abajo, aun no estaba él, la puerta estaba cerrada, estaba triste y solo me dirigí de nuevo hacia el salón.

Todos estaban sentados y platicando al mismo tiempo, muchos estaban hablando sobre lo que hicieron en los fines de semana, otros estaban contando chismes sobre sus actores preferidos, otros solamente estaban hablando de los planes que irán a hacer en la tarde, mis amigas estaban hasta la esquina y estaban hablando sobre lo que iban a hacer en la graduación.

-¿Y tú? ¿A quién invitaras? – me dijo Mónica un poco entusiasta, en verdad todo eso de la graduación la ponía muy emocionada.

-Aun no tengo a quien – de nuevo me dirigí hacia Alan para ver lo que estaba haciendo, pero él no estaba, quizás se fue con sus amigos.

-Yo iré sola – suspiro Jessica -no saldré con alguien al menos que sepa que él es el correcto.

-¿Deberías? – Dije mientras veía como Jessica se puso más triste - quizás deberías de salir con alguien.

-No sé – Jessica estaba mirando hacia el suelo tratando de pensar en qué hacer.

-Quizás te invita alguien – dijo Mónica con una voz alegre tratando de apoyarla – nunca se sabe lo que podía pasar.

-Puede ser- Jessica lanzo una sonrisa pero no tanto como para que ella estuviera feliz.

Las primeras clases pasaron muy rápido, solo estaba atento a lo que decían los profesores nada más y tratando en no pensar más en Gabriel ya que perdía mi mente en todo ese mundo mágico que me hacía soñar.

De nuevo no había señal de Alan, ¿Por qué siempre pienso en él?, yo se que nunca podríamos estar juntos y poco a poco estoy perdiendo toda esa atracción que tenia hacia él, ¿pero porque aun lo sigo pensando?

El receso era normal como siempre, siempre andábamos en el centro tratando en que pensar para comer, siempre pedía cosas sencillas como sándwich, unas frituras o algo por el estilo, no me daba mucha hambre en la hora del receso, sin en cambio siempre ellas compraban demás y siempre terminan con comer poco.

-Estoy aburrido – dije mientras ellas terminaban de comer en un pequeño restaurant que nos detuvimos al pasar por nuestra calle preferida.

-Yo también – dijo Jessica mientras trataba sacar de su bolso el dinero para pagar la cuenta.

- ¿Y qué hacemos? – preguntó Mónica.

-¿Por qué no pasamos por un centro de juegos? Podemos jugar varias cosas ¿no?

-A lo mejor – dijo Jessica un poco dudosa.

Íbamos los tres hacia los juegos donde te podrías encontrar a todos los chavos de las diferente escuelas, a veces e ponía divertido ya que ponías en echarte un buen taco de ojo, pero solo era eso, nunca trataba de hacer una plática con alguien ya que mi sensor no me servía muy bien que digamos.

Allí estaban, cada unos estaba jugando lo que más les gustaba, pero muchos estaban en las maquinas de carreras y también de peleas, no encontramos a nadie de nuestra escuela, quizás estaban haciendo algún trabajo, quien sabe.

-¿Qué jugamos? –dijo Mónica con su sonrisa que hacía que los chavos luego la voltearan a ver rápidamente.

-De disparos – dijo Jessica mientras ye se dirigía hacia la maquina.

Estuvimos un buen rato jugando y divirtiéndonos hasta que de pronto vi como Gabriel paso a lado mío sabiendo que yo ya estaba allí. Me acaricio la espalda rápidamente para que nadie nos volteara a ver, yo me sonroje y me di la vuelta hacia la pantalla de la máquina de disparos.

-Ya no quiero jugar más – dijo Jessica mientras volteaba a ver que mas podía jugar.

-Por qué no… - dije mientras trataba de ver en donde se coloco Gabriel – en la de peleas, se ve divertido.

-Pero yo no sé jugar a eso – dijo Jessica con cara disgustada.

-Yo tampoco- dije con risa burlona.

Nos dirigimos a lado de Gabriel, me miro y lanzo una pequeña carcajada, sabía que eso lo divertía más pero al mismo tiempo se veía asustado por la reacción de sus amigos, yo hice lo mismo así que solo me volteé tratando de ver como Jessica jugaba.

-No puedo- dijo Jessica tratando de pelear con su enemigo - ¡ayúdenme!

Mónica y yo empezamos a reírnos y vi que Gabriel hacia lo mismo.

-Yo te ayudo – dijo Gabriel haciendo paso a los demás.

-Por favor – dijo Jessica poniéndose a lado de él.

Gabriel movía con facilidad los controles, al parecer él ya tiene una cierta experiencia en eso. El movimiento de sus manos y la atención que ponía hacia la pantalla me hizo que me ilusionara aun mas con él, parecía como un niño chiquito jugando en una simple maquina, se veía tan tierno, trataba de no verlo mas pero se me hacía imposible, no podía apartar esa dulce cara que tenia él.

-Ya vámonos – dijo Mónica mientras veía su celular – ya es tarde.

-Sí – dije mientras jalaba a Jessica hacia la salida.

Gabriel no volteó de hecho se quedo aun jugando, eso me hizo sentir mal.

-Ya no volveré mas ahí –dijo Jessica mientras cada vez se ponía más dramática – no se jugar nada de eso.

-Debiste de haberte visto como jugabas a comparación de Gabriel – lancé una carcajada amistosa mientras abrazaba a Jessica con ternura.

Estuvimos en la escuela no por mucho tiempo, al parecer se había cancelado las ultimas clases por una cierta junta que tenían los profesores, eso me hizo brincar mas de alegría, quizás tenía más tiempo de ver a Gabriel en el centro o quizás en mi casa, me puse feliz.

-¿Qué irán a hacer? – dijo Jessica mientras guardaba su carpeta en su mochila.

-No se – dije mientras trataba de recordar de que Gabriel quizás no estaría conmigo esta tarde.

-Por qué no vamos a mi casa – dijo Mónica mientras acomodaba sus cosas de igual manera.

-Sería genial – dijo Jessica - ¿Qué dices?

-Sí claro – dije mientras trataba de tener una cara entusiasta.

Salimos de la escuela rumbo al coche de Mónica, estaba estacionado enfrente y entramos con rapidez.

-¿O mejor vemos una película a la plaza? – pregunto Jessica mientras intentaba ponerse el cinturón

-No – dije mientras me hacia recordar los momentos que tuve con Gabriel – es mejor ver una película en tu casa Mónica.

Mónica asintió y se fue directo a la tienda de películas. En todo el recorrido estuvimos platicando aun lo de la graduación, sobre lo que iremos a comprar o sobre a con quién deberíamos de salir, pero yo me perdí en la conversación rápidamente y saque mi celular para mandarle un mensaje a Gabriel.

“Te extraño”

Esos eran las únicas palabras que se me ocurrieron escribir, no había nada más. En verdad eso quería.

Cerré mi celular tratando de que mis amigas no se hubieran dado cuenta de lo que hice pero al mismo tiempo vibro mi celular inesperadamente, ¿Tan rápido me contesto él?, abrí mi celular y leí el mensaje que me habían mandado:

“Morirás”

CAPITULO 9

-¿Qué dices? – pregunté sorprendido por lo que me había dicho Alan.

-Que estoy enamorado de ti – frunció el ceño.

-¿Cómo paso esto? – pregunté de manera angustiada, ¿acaso era bisexual?

-El día en que te vi en el cine me gustaste, todo el tiempo en que estuve con Jessica me sentía mal por no haberte ido contigo en la plaza y después cuando acabó me fui directo a ti a verte, pero no sabía que estarías comportándote de esa manera tan dulce con Gabriel y eso me hizo sentir celos- su postura aun era rígida y evitaba mi mirada, estaba viendo hacia el vació.

-Pero entonces, ¿y Jessica?

-¡QUE IMPORTA JESSICA! –gritó y todo estuvo en descontrol grito tan fuerte que mis odios hicieron que se lastimaran.

Se acerco y se arrodillo ante mí.

-Perdóname – bajo la voz y su cabeza se encargo entre mis pies.

-No le puedes hacerle esto a Jessica- dije sobándole la cabeza con suavidad – ella te ama.

-Pero yo quiero estar contigo, dime ¿me quieres?- levanto la cabeza y me miro con ojos de tristeza, estaba a punto de derrumbarse.

-Lo lamento, estoy enamorado de otra persona- mire hacia otro lado evitando la mirada que me hacía Alan.

-¿Es Gabriel? – se le quebró la voz.

-Sí.

Pasaron minutos de silencio, lo único que pude sentir es que de nuevo su cabeza se relajo en mis pies y yo mientras estaba viendo al vació tratando de pensar bien las cosas.

Gabriel me ama y yo a él, pero ¿Alan?, también siento algo por él.

Estaba abriendo los ojos con lentitud por que una luz estaba reflejada hacía mí. Las cortinas no cubrían las ventanas, miré alrededor tratando de recordar en donde estaba, era un pequeño cuarto anaranjado con manchitas decorativas de color amarillo, la cama en que estaba acostado era muy grande como para que durmiera varias personas, miré de nuevo hacia a mi alrededor, a lado estaba una pequeña alarma digital, la levanté y mire la hora, aun era muy temprano.

Me senté ante la cama y buque mis zapatos para ponérmelos, mis sentidos aun seguían torpes, no recordaba lo que paso en la noche anterior, y de pronto como mi vista hizo que se dirigieran ante la puerta.

Alan

Me fui directo ante la sala y miraba a todos lados buscando una respuesta de él, y la encontré. Estaba acostado en el sofá con una pequeña sabana que solo lo cubría a la mitad. Se veía muy tierno y con ganas de abrazarlo y dormir con él, al verlo me sentí muy mal, todo por la pelea que tuve esa misma tarde y todavía con la conversación que tuvimos entre él y yo me hizo sentir el peor hombre del mundo.

Me quite de nuevo los zapatos y me acosté a lado de él, el tomo como respuesta una sonrisa, pero sin abrir los ojos y me dejo un pequeño hueco, me abrazó con suma delicadeza y trato de acariciarme la cabeza con un pequeño movimiento.

-¿T e encuentras bien? – me susurró al oído.

-Sí. – suspire y me deje llevar por su abrazo.

Dormimos muy poco, pero todo ese tiempo me hizo sentir como en el cielo, ese pequeño ángel que estaba a mi lado me hizo sentir seguro y feliz, no quería que sus manos se quitaran ante los míos. Trataba de poder oler su aroma natural ante su pecho, olí tan bien que no aparte mi nariz. Mientras él me acariciaba aun el cabello con sumo gusto.

-¿Por qué no quieres andar conmigo? – me preguntó aun con la voz tranquila.

-No me preguntes eso – me aleje de su pecho tratando de hablar con firmeza – estoy confundido.

-¡Déjalo! – me apretó mas la cintura, haciendo que entre nosotros teníamos mucho contacto con nuestras pieles.

-Lo amo- trate de alejarme y sentarme a lado de él.

Cuando lo vi el ya tenía los ojos abiertos y su rostro tenía el aspecto cansado como si no hubiera dormido nada.

-¿Tu sabes cuánto siento por ti? – me apretó de la mano y me la acaricio con lentitud.

-Lo sé, pero yo amo a Gabriel, no puedo jugar con sus sentimientos.

-¿Y por qué juegas con los míos? – se levanto a la misma distancia que tenía yo, se acerco ante mi rostro como si estuviera desafiándome.

-Tú te lo haces a ti mismo – miré más de cerca tratando de seguir su rol.

Se paró de inmediato tratando de dejar la conversación se fue directo a la cocina mientras yo lo seguía atrás de él, no quería dejar las cosas como así y me pare enfrente de él.

-Ya deje de hablar – me miro con ojos de furia.

-Pero yo no- levante la voz tratando de que él me diera explicaciones de una vez.

-Yo te amo, pero dice que tu amas a Gabriel, ¿Qué puedo hacer yo? ¡NADA! –giro hacia la mesa agarrando un plato mientras se servía una ración de cereal.

Lo miré aun con más furia, pero no sabía porque, ¿Por qué me estoy comportando así?

-También siento algo por ti – dije.

El no me hizo caso y aun seguí sirviéndose el plato con cereal, estaba desesperado, no sabía qué hacer me fui directo a la sala para ponerme mis zapatos, agarre todas mis cosas y me fui directo a la puerta, lo abrí y lo cerré de aventón haciendo que la puerta cerrara con fuerza.

Me pare en la esquina de la calle esperando que pasara algún taxi.

Venía uno en camino e hice señal de que se parará, me metí y le dije al taxista a donde se tenía que dirigir, el taxista tenía la cara confundida peor aun así siguió la orden.

Durante en todo el trayecto me asomaba en la ventanilla, pero no seguí ningún objeto, veía al vació, pensaba en todo lo que le había dicho a Alan, de pronto sentí como una gota de lagrima se derramo ante mi cachete. Lo limpie y cerré los ojos esperando el punto de mi llegada.

-Ya llegamos – dijo el taxista mientras veía cual era el precio justo del recorrido.

No contesté solo me limite en pagar y salir corriendo sin pensar en nada más.

Empecé abrir la puerta de golpe y me fui directo hacia mi cuarto, ni me di cuenta que mis padres estaban en la sala, pero pare ser que no les importo, abrí la puerta de mi cuarto y lo cerré al mismo tiempo que le ponía seguro a la puerta.

No pude contener el llanto y me fui directo a la cama, en verdad estaba llorando pero no sabía porque, ¿debería de amar a Alan cuando estoy enamorado de Gabriel?

Pasaron horas y todavía mi pecho me dolía de tanto llanto que aceche en la tarde, me mire al espejo y todos mis ojos estaban rojos, mi boca estaba seca y mis cabellos estaban todos alborotados, me sentía mal y aun así mañana era el día de ir a la escuela.

Estuve ojeando las hojas por si acaso tenía alguna tarea pendiente, la había. Solo contesté lo que pude pero en verdad no sabía si ponía atención a la tarea, solo pensaba en Gabriel pero al mismo tiempo en Alan.

Estaba anocheciendo y aun así tenía tarea, estaba sobre la cama tratando de pensar pero no podía, me rendí y avente mis cuadernos hacia el suelo y me acosté en la cama sin pensarlo dos veces y cerrar mis ojos.

Tenía un calor tremendo, el ambiente estaba muy cálido y eso me hizo que sudara, no tenía una sabana puesta y aun así el calor estaba aumentando más y más. Mire hacia el despertador y aun eran las diez de la noche, no podía dormir y trataba de acomodarme varias veces sobre mi cama aun tratando de dormir. Me rendí.

Me levanté y fui lentamente hacia mi puerta aun tratando de que mi vista mejorar un poco. La abrí y di unos pasos hasta que pude ver las cosas claramente, bajé a las escaleras y me di vuelta para ir a la cocina.

Encendí la luz y fui hacia el refrigerador, saque una jarra de agua con hielos y me lo empecé a tomar de jalón sin haber usado un vaso, hasta después ya que llene el vaso y lo subí a mi cuarto.

Entre a mi cuarto y el clima seguía igual, me desespere y me empecé a quitar toda la ropa que tenía puesta y me fui hacia la ventana para abrirla y que el viento entrara un poco a mi cuarto.

-¿Ha ce mucho calor verdad?- escuche un susurro a lado mío.

Tan pronto como lo escuche me levante enseguida y agarre el despertador y usarlo como arma.

-¡Espera! ¡Soy yo!- gritó Gabriel asustado a que no lo reconociera.

-Nunca hagas eso, ya te había dicho que mis padres se pueden enterar – me enojé y me senté a la cama.

-Pero quería verte como te sentías, y además me habías dicho que podía entrar por tu ventana – arco una ceja.

-Pero cuando yo te dijera.

-Bueno ya – se sentó a lado mío - ¿te sigue doliendo el golpe?

-No mucho – intente acomodarme mientras vi que él tenía un moretón enrome en su pecho - ¿y a ti?

-No es nada – se rió – son golpecitos de niña chiquita.

Reímos entre los dos un poco bajo para que mis padres no se despertaran por el ruido.

-Sería mejor que te fueras – dije mientras abría de nuevo la ventana.

-No puedo – dijo en voz baja – no sin saber si tu estas bien.

-Estoy bien – dije – ahora te puedes ir.

-¿Por qué me haces esto? – Frunció el ceño – quiero estar contigo.

-Pero mis papas… - y me asome a la puerta si todavía estaba cerrada.

-No haremos ruido, te lo prometo – y subió su mano tratando de que yo lo abrazara.

Nos acostamos sin hacer mucho ruido, solo nos besábamos a cada rato mientras jugábamos con nuestros cuerpos y sentíamos lo cálido que eran nuestras pieles, hacía mucho calor, pero no me importaba, nos abrasábamos y nos acariciábamos el cabello.

-¿Quieres intentarlo hoy? – y me empezó a agarrar la cintura con fuerza, sentía como su cuerpo estaba muy junto al mío.

-No podemos, mis papas nos podrían escuchar, además ya te había platicado de que me daba pena hacerlo – lo avente a un lado tratando de reincorporarme.

-No nos van a escuchar además tú ya sabes que no te debería darte pena conmigo ¿sí? – Sus manos de nuevo me sujetaron la cintura.

-No – y entrecerré los ojos tratando de dormir.

Me empezó a acariciar mis pequeños muslos de forma circular, en verdad eso me excitaba mucho, después su mano rodeo mi pecho y también daba pequeñas caricias circulares, me volví hacia él y lo bese, el empezó a juguetear su lengua y empezó a besarme el cuello, después bajo y se fue directo hacia mi pecho, estuvo besando mis pezones que por el calor se pusieron duros, yo me excitaba demasiado y empecé a jalarle los cabellos con dureza, el empezó a bajar hasta llegar a mi parte intima.

-Gabriel, te he dicho que no puedo, déjame en paz – quite su mano sobre mi parte intima y me voltee al lado contrario.

-Está bien – me lanzo un pequeño beso en la frente – perdóname por estándote forzando en hacerlo.

-Perdonado – y le lancé una pequeña risa, me quito el coraje pero aun estaba excitado – debemos dormir, por que mañana tenemos clases ¿sí?

-Pon el despertador – dirigió su mano hacia ella – quiero irme temprano antes de que tus papas despierten.

- No es necesario – le lance otra sonrisa – mis papas se irán a trabajar temprano así que estaríamos solos tu y yo – le bese en la boca.

Suspiró con lentitud mientras colocaba su mano sobre mí para abrazarme, yo le respondí hablándole en el odio con un pequeño susurro.

Te amo

Me levante con mucha felicidad, sabía que al lado de mí estaba ese niño al quien quería mucho, no fue necesario despertarlo, el ya lo estaba y me miraba con mucha alegría, su sonrisa me hicieron que lo besara lentamente.

-¿Quieres desayunar ahora? – me dijo mientras me acariciaba el cabello.

-Sí – bostece y me levante después de darle otro beso.

Me puse la ropa que me había quitado la noche anterior mientras Gabriel estaba levantándose y estirándose como un gato, se fue caminando hacia su pantalón para sacar la billetera que lo tenía en la bola trasera.

-¿Por qué no mejor vamos a comer afuera? – me dijo.

-No, yo quiero quedarme aquí y estar un tiempo contigo sin vista pública – sonreí.

-Está bien – me envió un guiño mientras se ponía los pantalones.

Nos bajamos abrasándonos hacia la cocina, no podía dejarlo de abrazar, me sentí muy bien y quería seguir besándolo todo el día, sin pasar a los limites. Gabriel fue por un plato y sirvió cereal mientras yo estaba preparando una tortilla francesa.

-Te amo- y me acaricio atrás de mí mientras estaba colocando el plato en su lugar.

Nos sentamos a la mesa mientras estuvimos agarrándonos de la mano y empezamos a platicar como debería de ser nuestra relación por el momento, mientras platicábamos me acariciaba la mano y a veces iba directo a mis muslos, eso me encantaba.

-Debemos de ser un poco más precavidos – hablo con una voz seria.

-Sí lo sé, pero aunque no me importaría la verdad lo que diga la gente.

-No es por la gente, a mí también no me importaría, pero que tal si se lo platican a tus padres o ellos ya saben…-me empezó a ver la mirada como si tratara de saber si era verdad.

-No – suspiré – ellos no lo saben.

Ambos nos quedamos mirando por un rato tratado de pensar en qué hacer, Gabriel termino de comer y se fue a la cocina a dejar su plato y se puso a lavarlo.

-Tarde o temprano lo deberán saber – me dijo desde la cocina.

-Lo sé – estaba sentado en la mesa y aun no había terminado en comer, estaba muy mal, ¿se los debería de decir? ¿Y por qué no mejor me escapo con él a un lugar lejos y haríamos de nuestras vidas lo que quisiéramos?

-¿Qué pasa? -hablo detrás de mi mientras me abrazo del cuello y apoyo su cabeza sobre mi hombro.

-¿Por qué la vida debe ser así? -Dije mientras no apartaba la vista sobre el plato.

-¿Así como? – me pregunto un poco confundido.

-¿Por qué no andar nosotros dos sin que nadie nos mire de forma asquerosa o algo así? – estaba enojado y él se dio cuenta cuando apretaba el cubierto con bastante fuerza.

Me miro a los ojos con mucha ternura.

-La vida quizás es así porque debería de serlo, no es de color de rosa ¿sabes? – Me lanzo un beso en mi mejilla y agarró mi plato para llevarlo a la cocina.

-¿Te irás a tu casa?- le pregunte mientras me acordaba que teníamos clases hoy.

-No lo sé, quizás venga a recogerte para llevarte a la escuela pero creo que no es muy seguro, la gente sospecharía.

-Bien… - suspiré mientras lo agarraba del brazo para que sus manos juguetearan con mi cabello como tanto me gustaba.

-No te preocupes – me lanzo una sonrisa – ya este es el último semestre y después podemos hacer lo que quisiéramos, bueno también debemos de pensar en que universidad podremos ir juntos.

-Eso sería genial – levante una gran sonrisa y le mande un beso en su frente – creo que eso podríamos hacer, pero propongo a que sea lejos de aquí ¿qué dices?

-Como tú digas bebé.

Gabriel termino de lavar los platos y se fue directo a mi cuarto para levantar sus cosas que había dejado en el suelo. Regreso con un poco de tristeza y me beso en la boca, después me miro a los ojos.

-Debo de irme a mi casa ¿está bien?

-Ajam – miro a ambos lados tratando de no ser un poco sensible.

-¡Hey! – me levanto la cara para seguirlo viendo – aun nos vamos a ver en la escuela, no te pongas así.

-Sí, pero no será lo mismo – de nuevo baje la mirada.

-Es por nuestro bien – me dio un beso con sus labios carnosos y fue poco a poco alejándose de mí con una sonrisa.

-Adiós – dije mientras con mi brazo hacía una pequeña despedida.

-Quizás venga esta noche – sonrió.

-Sí hazlo-y le mande un beso con mi mano.

Me subí a mi cuarto un poco disgustado, en verdad que quería que aun se quedara conmigo, ese sentimiento es tan fuerte que por ese momento pensé que nunca de él me separaría.

Aliste mi mochila y me fui directo a la calle para poder irme al transporte, cuando subí me di cuenta que Alan también estaba ahí sentado viendo a la ventanilla, al parecer él no había percatado de mi presencia.

-¿Me puedo sentar a lado tuyo? – pregunté mientras él me vio con sus ojos llenos de tristeza.

-No puedes- me esquivo la mirada y miro de nuevo hacia la ventanilla.

Me quede paralizado, estaba inmóvil pero mi mente aun seguía funcionando, no me esperaba la respuesta que él me había mandado, estaba totalmente perdido y de nuevo me sentí mal por eso, no pude hacer mucho y me fui directo en la parte de atrás desilusionado. En todo el viaje estaba mirándolo en sus espaldas, ¿por qué me dijo eso? Y mi corazón no me pudo mandar la respuesta.

Nos detuvimos en a parada, estaba sacando de mi pantalón el dinero que le tenía que dar al conductor, mientras el ya se había ido con pasos rápidos, en verdad el que me quería dejar de hablarme.

Fui al salón mientras trataba de comportarme como si nada hubiera pasado y dejar de andar explicando por el golpe que tenía aun en la nariz. La primera persona que vi en el salón fue Mónica, ya no me acordaba de ella, en verdad mi mente estaba pasando por muchas cosas.

-¿Pero que te paso? – me dijo mientras veía mi gran golpe.

-no fue nada – dije mientras trataba de ver en el salón si los demás me veían de esa forma extraña, pero ninguno lo hacía, de nuevo mire hacia Mónica – solo fue una pequeña pelea eso es todo.

-¿Con quién? ¿Cuándo? – y aun me seguía viendo de manera sorprendida.

Fue ahí cuando a lado de nosotros paso Jessica, estaba triste y yo sabía el por qué. Mónica se dio cuenta y fue directamente con ella, mientras estaban a lo lejos estaban charlando pero Jessica no apartaba la vista hacia la butaca.

Mientras ellas charlaban fui afuera del salón haber si había una respuesta de Alan, estaba él con sus amigos pero el parecía comportándose de forma normal como si en verdad lo de Jessica no le había importado nada, me miro al darse vuelta pero yo lo esquive, en verdad estaba enojado con el por lo que había hecho a mi mejor amiga.

-Sabía que no tuve que hacerme ilusiones con él – me hablo desde atrás, se veía un poco mejor.

-Lo siento en verdad – solo eso pude decirle, no tenía otra cosa que se me viniera en la mente - ¿Qué harás ahora?

- Nada solo que… pues haber si me repongo de esto y… no sé – estaba desesperada y agacho su cabeza apoyándose con sus manos en el parámanos.

-Dime si necesitas de algo ¿sí? – la mire una vez más mientras la profesora entraba ya a la clase.

-Gracias – y se dio la vuelta abrazándome.