Los días pasaron, son los mejores días que he pasado en toda mi vida, a lado de Gabriel las cosas son mágicas, no son mágicas, son más que eso, son como si en verdad sintiera el valor del amor y que viéndolo así, no me separaría de él ni por un minuto, solo somos él y yo, nada más…
El día estaba caluroso, no podía más en aguantar el calor que estaba invadiendo por toda la ciudad, en realidad toda la gente se mantenía con solo una playera y unos buenos shorts para salir, pero eso no era mi estilo, yo mantenía mis jeans, no me gustaban enseñar mis pies, los odiaba.
Gabriel y yo aun manteníamos distancia a cuanto salíamos a la calle, en verdad no queríamos que alguien nos fuera a dirigir el dedo y que causaran problemas, Gabriel sabía que algún día iba a pasar pero yo no lo deseaba, en tal caso que fuera a suceder nos teníamos que ir muy lejos de aquí y hacer otra vida.
Era día de clases y yo ya estaba sentado en mi pupitre esperando la llegada de la maestra, ya que mis amigas aun no estaban presentes, estaba aburrido, ya no soportaba estar más sentado sin hacer nada así que salí por unos momentos al patio para distraerme un poco. Estaba el sol tan fuerte que la mayoría estaban arrinconados en las pequeñas sombras que proyectaban los arboles del patio, ya no había lugar así que me quede en medio del patio sentado viendo la esperada llegada de mis amigas.
Estuve observando por todo mi alrededor viendo que mas podía ver, estaba él, Alan sentado con sus amigos, él y yo ya no hemos platicado desde el día en que fui a su casa, en verdad extraño la manera en que platicamos, pudimos haber sido muy buenos amigos, pero él no lo quería, él quería que estuviera con él como novio, pero desde que ha pasado todo este tiempo no creo que eso ya fuera a pasar.
Me volteo a ver pero por un segundo esquivo la mirada de forma nerviosa, quizás es porque aun no lo ha superado, siempre cuando voltea trato de saludarlo con la mano o con una pequeña sonrisa, pero él no me da ninguna respuesta. Después me di vuelta hacia el salón que entraba Gabriel, estaba a dos salones del mío, estaba él con otros compañeros de su clase, sabía que me estaba viendo, nunca quita la mirada contra la mía, le mande una sonrisa que me hizo que me sonrojara un poco, el me vio y al tiempo en que sus amigos vieron hacia otro lado, me lanzo un pequeño beso con una sonrisa muy característica de él, de nuevo me sonroje y rápidamente volteé hacia el lado contrario para no dejar sospechas.
Sentí como mi pantalón lanzo un pequeño movimiento que hizo que me despistara un poco, note que mi celular estaba vibrando como respuesta de un mensaje, quizás fuera alguna de mis amigas, no lo sé, levante mi celular y leí el mensaje con cuidado.
“Mis amigos se fueron a dar un paseo, estoy solo, nos vemos en el centro atentamente Gabriel”
Con solo leer el mensaje eso me hizo que me alegrara el día, sabía que tenía que correr antes de que la profesora llegara antes de que ella tomara clases, fui tan rápido en la entrada de la escuela y de ahí hacia el centro que solo estaba a unos minutos, quería volverlo a ver, quería ver esa sonrisa que tanto me gusta, estaba emocionado, en verdad quería verlo.
Lo vi sentado en unos asientos que estaban un poco alejados de la gente, el me vio y lanzo una sonrisa de entusiasmo y lanzo los brazos hacia a mí como respuesta de un abrazo, corría más rápido y lo abrase tan fuerte que hizo que se callera en el asiento con suma fuerza.
-¡AUCHH!- gritó después del golpe.
-Perdóname, ¿te lastime? ¿Estás bien? No fue mi querer te lo juro.
-Creo que ya no debería mandarte un mensaje o recibiré otro golpe como esté – me lanzo una carcajada tierna.
-Es que casi ya no nos vemos, siento que han pasado muchos años sin estar contigo, antes ibas muy seguido a mi cuarto, pero…
-Perdóname bebe, pero tú sabes que no podemos hacer que la gente sospeche, si te hice que te sintieras mal te pido una disculpa – su mano hizo que me acariciara por todo mi cabello, en verdad su contacto cálido de sus manos hizo que toda mi piel se pusiera muy nerviosa.
-No te preocupes, en verdad creo que me debería acostumbrar - mi mirada miro al suelo, tratando de que no se diera cuenta mi expresión de pocos amigos.
-No por mucho tiempo – me beso en la boca en forma de despedida, sus labios carnosos hicieron que mi mente se volviera a ir y de olvidarme de todo lo que sucedía, era tan suave y delicioso que lo disfrutaba a cada minuto.
-Debo irme, mis amigos no iban a tardar mucho ¿sí? – se separo de mí tratando de que yo no lo impidiera.
-Está bien – dije mientras me arreglaba toda mi ropa y que todo estuviera en orden.
Trate de voltear hacia otro lado para hacer que nada hubiera pasado, cuando recordé de mis clases reacciono mi cuerpo y corre tan rápido como antes, esquive todos los coches que estaba a mi paso y también de la gente, pero estaba feliz por una parte porque al menos lo pude besar y estar un tiempo a solas con el pero estaba triste porque solo fue por unos minutos, ya estaba en el salón cuando observe que todos estaban adentro, pedía con todas las fuerzas del mundo que la profesora no estuviese allí, pero eso no paso, ella ya estaba allí dando su clase.
Entre tratando de no interrumpir las clases, pero las miradas de todos y los susurros que escuchaba hizo que le profesora se diera la vuelta para mirarme
-¿Por qué tan tarde? – dijo la profesor con su voz dramática que tanto odiaba.
-Fui a la orientación, tenía que hablar con los orientadores – me senté en medio de mis amigas, se veían un poco extrañadas ya que no estaban acostumbradas a verme entrar tarde en las clases.
-Sí claro – dio media vuelta la profesora, se dirigió hacia el pizarrón y de nuevo tomo su clase.
-¿En dónde estabas? – Dijo Jessica un poco sorprendida - ¿te estuve buscando por todos lados?
-¡Sí! ¿A dónde fuiste? – dijo Mónica también con la misma expresión.
-Tenía que ver con la orientadora, ya lo dije – quise que mi voz sonara más seguro para que ellas me dejaran de preguntar, y así lo fue.
Las dos intercambiaron miradas un poco confusas, pero no llegaron a sospechar, me puse muy tranquilo y en verdad solo me ponía a ver la cara de la maestra por mucho rato, hasta que me acorde de Alan, lo fui a ver tan rápido como recordé su nombre y el estaba ahí, me estaba mirando y no podía dejar de mirarme, él sabía lo que pasaba, su cara se veía todavía más enojada y se podía ver como su mandíbula lo estaba apretando con más fuerza, podía distinguir como sus ojos estaban llenos de furia, no le quise darle más importancia y de nuevo mire a la maestra, pero en mi mente sabia que Alan estaba muy furioso.
La clase paso muy rápido, estaba un poco emocionado para ver de nuevo la cara de Gabriel, estaba jugueteando con las pisadas de mis pies y solo miraba en el reloj, de pronto escuche como una persona tosió un poco fuerte y cuando me di cuenta los demás me estaban mirando con cara de confusión, creo que mis pies estaban sonando un poco fuertes, me avergoncé y solo mire el reloj de nuevo.
-Tranquilo ¿Qué sucede? – dijo Jessica de nuevo con la duda en alto.
-Nada, solo que hace mucho calor aquí y quiero salir – estaba controlando mi nerviosismo pero aun así mi voz temblaba.
-Dinos la verdad – Jessica puso cara de pocos amigos.
-No pasa nada, solo tengo calor y punto.
La clase había terminado y la profesora salió, cuando todos estaban estirándose después de tanto estar sentados yo salí como en rayo y me fui directamente al patio para ir a ver a Gabriel desde abajo, aun no estaba él, la puerta estaba cerrada, estaba triste y solo me dirigí de nuevo hacia el salón.
Todos estaban sentados y platicando al mismo tiempo, muchos estaban hablando sobre lo que hicieron en los fines de semana, otros estaban contando chismes sobre sus actores preferidos, otros solamente estaban hablando de los planes que irán a hacer en la tarde, mis amigas estaban hasta la esquina y estaban hablando sobre lo que iban a hacer en la graduación.
-¿Y tú? ¿A quién invitaras? – me dijo Mónica un poco entusiasta, en verdad todo eso de la graduación la ponía muy emocionada.
-Aun no tengo a quien – de nuevo me dirigí hacia Alan para ver lo que estaba haciendo, pero él no estaba, quizás se fue con sus amigos.
-Yo iré sola – suspiro Jessica -no saldré con alguien al menos que sepa que él es el correcto.
-¿Deberías? – Dije mientras veía como Jessica se puso más triste - quizás deberías de salir con alguien.
-No sé – Jessica estaba mirando hacia el suelo tratando de pensar en qué hacer.
-Quizás te invita alguien – dijo Mónica con una voz alegre tratando de apoyarla – nunca se sabe lo que podía pasar.
-Puede ser- Jessica lanzo una sonrisa pero no tanto como para que ella estuviera feliz.
Las primeras clases pasaron muy rápido, solo estaba atento a lo que decían los profesores nada más y tratando en no pensar más en Gabriel ya que perdía mi mente en todo ese mundo mágico que me hacía soñar.
De nuevo no había señal de Alan, ¿Por qué siempre pienso en él?, yo se que nunca podríamos estar juntos y poco a poco estoy perdiendo toda esa atracción que tenia hacia él, ¿pero porque aun lo sigo pensando?
El receso era normal como siempre, siempre andábamos en el centro tratando en que pensar para comer, siempre pedía cosas sencillas como sándwich, unas frituras o algo por el estilo, no me daba mucha hambre en la hora del receso, sin en cambio siempre ellas compraban demás y siempre terminan con comer poco.
-Estoy aburrido – dije mientras ellas terminaban de comer en un pequeño restaurant que nos detuvimos al pasar por nuestra calle preferida.
-Yo también – dijo Jessica mientras trataba sacar de su bolso el dinero para pagar la cuenta.
- ¿Y qué hacemos? – preguntó Mónica.
-¿Por qué no pasamos por un centro de juegos? Podemos jugar varias cosas ¿no?
-A lo mejor – dijo Jessica un poco dudosa.
Íbamos los tres hacia los juegos donde te podrías encontrar a todos los chavos de las diferente escuelas, a veces e ponía divertido ya que ponías en echarte un buen taco de ojo, pero solo era eso, nunca trataba de hacer una plática con alguien ya que mi sensor no me servía muy bien que digamos.
Allí estaban, cada unos estaba jugando lo que más les gustaba, pero muchos estaban en las maquinas de carreras y también de peleas, no encontramos a nadie de nuestra escuela, quizás estaban haciendo algún trabajo, quien sabe.
-¿Qué jugamos? –dijo Mónica con su sonrisa que hacía que los chavos luego la voltearan a ver rápidamente.
-De disparos – dijo Jessica mientras ye se dirigía hacia la maquina.
Estuvimos un buen rato jugando y divirtiéndonos hasta que de pronto vi como Gabriel paso a lado mío sabiendo que yo ya estaba allí. Me acaricio la espalda rápidamente para que nadie nos volteara a ver, yo me sonroje y me di la vuelta hacia la pantalla de la máquina de disparos.
-Ya no quiero jugar más – dijo Jessica mientras volteaba a ver que mas podía jugar.
-Por qué no… - dije mientras trataba de ver en donde se coloco Gabriel – en la de peleas, se ve divertido.
-Pero yo no sé jugar a eso – dijo Jessica con cara disgustada.
-Yo tampoco- dije con risa burlona.
Nos dirigimos a lado de Gabriel, me miro y lanzo una pequeña carcajada, sabía que eso lo divertía más pero al mismo tiempo se veía asustado por la reacción de sus amigos, yo hice lo mismo así que solo me volteé tratando de ver como Jessica jugaba.
-No puedo- dijo Jessica tratando de pelear con su enemigo - ¡ayúdenme!
Mónica y yo empezamos a reírnos y vi que Gabriel hacia lo mismo.
-Yo te ayudo – dijo Gabriel haciendo paso a los demás.
-Por favor – dijo Jessica poniéndose a lado de él.
Gabriel movía con facilidad los controles, al parecer él ya tiene una cierta experiencia en eso. El movimiento de sus manos y la atención que ponía hacia la pantalla me hizo que me ilusionara aun mas con él, parecía como un niño chiquito jugando en una simple maquina, se veía tan tierno, trataba de no verlo mas pero se me hacía imposible, no podía apartar esa dulce cara que tenia él.
-Ya vámonos – dijo Mónica mientras veía su celular – ya es tarde.
-Sí – dije mientras jalaba a Jessica hacia la salida.
Gabriel no volteó de hecho se quedo aun jugando, eso me hizo sentir mal.
-Ya no volveré mas ahí –dijo Jessica mientras cada vez se ponía más dramática – no se jugar nada de eso.
-Debiste de haberte visto como jugabas a comparación de Gabriel – lancé una carcajada amistosa mientras abrazaba a Jessica con ternura.
Estuvimos en la escuela no por mucho tiempo, al parecer se había cancelado las ultimas clases por una cierta junta que tenían los profesores, eso me hizo brincar mas de alegría, quizás tenía más tiempo de ver a Gabriel en el centro o quizás en mi casa, me puse feliz.
-¿Qué irán a hacer? – dijo Jessica mientras guardaba su carpeta en su mochila.
-No se – dije mientras trataba de recordar de que Gabriel quizás no estaría conmigo esta tarde.
-Por qué no vamos a mi casa – dijo Mónica mientras acomodaba sus cosas de igual manera.
-Sería genial – dijo Jessica - ¿Qué dices?
-Sí claro – dije mientras trataba de tener una cara entusiasta.
Salimos de la escuela rumbo al coche de Mónica, estaba estacionado enfrente y entramos con rapidez.
-¿O mejor vemos una película a la plaza? – pregunto Jessica mientras intentaba ponerse el cinturón
-No – dije mientras me hacia recordar los momentos que tuve con Gabriel – es mejor ver una película en tu casa Mónica.
Mónica asintió y se fue directo a la tienda de películas. En todo el recorrido estuvimos platicando aun lo de la graduación, sobre lo que iremos a comprar o sobre a con quién deberíamos de salir, pero yo me perdí en la conversación rápidamente y saque mi celular para mandarle un mensaje a Gabriel.
“Te extraño”
Esos eran las únicas palabras que se me ocurrieron escribir, no había nada más. En verdad eso quería.
Cerré mi celular tratando de que mis amigas no se hubieran dado cuenta de lo que hice pero al mismo tiempo vibro mi celular inesperadamente, ¿Tan rápido me contesto él?, abrí mi celular y leí el mensaje que me habían mandado:
“Morirás”

