domingo

CAPITULO 11

No pude contener la sorpresa que tuve al leer el mensaje, estaba asustado ¿Quién me lo pudo haber enviado?, y ¿si fuera alguien que no era Alan? En verdad estaba en problemas. Mis amigas al parecer se habían dado cuenta de la sorpresa que tuve y de nuevo vinieron las preguntas.

-¿Qué sucede? – me pregunto Jessica viendo por el retrovisor, no era tanto su sorpresa solo a ella le incomodo mi inquietud.

- No nada – dije mientras trataba de pensar quien pudo haberme mandado el mensaje.

-Está bien – dijo mientras cruzaba en la siguiente calle por donde ella vivía.

Mis ojos fueron viendo hacia el vació, tenía en verdad unos escalofríos tan terribles que hicieron que toda mi cara se pusiera tan verde ¿Quién es? ¿Quién es?

-Llegamos – dijo Mónica aun con su pequeño entusiasmo.

- ¡Qué bien! – Dijo Jessica mientras trataba de bajar del coche rápido - ¿Dónde está el baño?

-Ahorita te digo – dijo Mónica soltando una pequeña sonrisa.

En verdad no sé si ellas se hayan dado cuenta aun de mi expresión pero creo que yo estaba en otro mundo, no podía concentrarme en su plática, estaba mirando por todos lados, sabía que él o ella estaban espiándome, pero no sabía en donde. Tenía mucho miedo.

-¡Ya entra! – Me gritó Mónica desde la puerta de su casa.

-Si ya… voy – dije con la voz cortada.

-¿Qué pasa? – Mónica se dio cuenta de mi comportamiento.

-Creo que me iré temprano ¿sabes? Debo de hacer algunas cosas, claro si no te importa.

-Si no te preocupes – fue directo a la puerta pero aun me veía de forma confundida.

Entre y lo único que hice es irme al cuarto de ella, yo ya sabía en donde estaba perfectamente, al parecer ella no se había dado cuenta de ello y se fue a la cocina, quizás fue por unas palomitas o algo por el estilo, mientras subía por las escaleras fui sacando mi celular, sabía que Gabriel debería de enterarse de esto, no quiero que él le hagan daño, debía advertirle. Abrí la puerta y me recosté sobre la cama, tan rápido como empecé abrí el celular y empecé a escribir.

Tenemos problemas, alguien me ha mandado un mensaje con una amenaza, ten cuidado”

-¿A quién llamas? – me dijo Jessica saliendo apenas del baño.

-No trataba de llamar, solo mande un mensaje eso es todo- guardé mi celular en mi bolsillo del pantalón con mi mano un poco temblorosa.

-Algo ocultas y tú lo sabes – Jessica me miro a los ojos, sus ojos se veían tan inocentes que en verdad con todo mi corazón le quería decir la verdad pero no podía.

-No pasa nada, mejor esperemos a Mónica a que venga con las cosas, ¿está bien?

-Si quieres quédate aquí, yo bajare – se dio la vuelta y se fue.

Encendí la televisión tratando de que se me olvidara todo este asunto, a cada canal que yo visitaba se me hacía de lo más aburrido, no había nada entretenido hasta que apareció un canal sobre las noticias, al menos estaría enterado de las cosas que pasaban, creo yo. Cuando estaba poniendo atención sobre una pequeña noticia que estaba pasando por la televisión de pronto sentí como el celular empezó a vibrar, sabía que era Gabriel. Abrí mi celular y empecé a leer ese mensaje que estaba esperando.

“Está bien, iré a tu casa esta misma noche, cuídate”

Con solo esa pequeñas palabras que él me había escrito eso me hizo sentir seguro, sabía que él me protegería y yo de él, pero ¿Quién seria del bastardo que me ha mandado el mensaje?, aun no tenía la respuesta.

-¿Ya pusiste la película? – me aviso Mónica con todo una bandeja de pura comida chatarra, no era muy fan de eso, pero en verdad solo quería tratar de olvidarme de toda esta situación.

-No sabía en donde estaba, ahorita lo pongo- me levante de la cama y trate de buscar en la bolsa de Mónica para saber si ahí se encontraba la película.

Tan pronto como lo encontré fui directo al DVD para ponerla, Mónica aun estaba sirviendo los refrescos mientras Jessica hablaba en su celular tratando de comunicarse con sus padres.

-Tu teléfono esta vibrando – dijo Jessica mientras miraba el numero del quien me lo había mandado.

-Deja ver- con solo oír lo que me había dicho Jessica de nuevo mis nervios me invadieron.

“Mejor ni salgas de la casa de tu amiga”

Ya estaba harto de estos malditos mensajes, sea quien sea me estaba poniendo ya furioso en vez de estar nervioso, en verdad no tenía ninguna justicia de lo que me estaban haciendo. Por la furia que me estaba prolongando sobre mí avente el celular tan fuerte que mis amigas brincaron de sorpresa.

-¿Qué paso? – dijo Mónica sorprendida por mi reacción.

-No fue nada… solo era pura basura eso es todo. –me dirigí hacia el DVD para poner la película.

Puse en su lugar todas las cosas y solo me senté en la cama tratando de ver la película, vi de reojo lo que estaban haciendo mis amigas, pero ellas trataban de hacer lo mismo aunque Mónica ya se estaba poniendo incomoda por mi comportamiento.

En toda la película trataba solo de una película de terror, una de mis favoritas, pero en verdad no tenía ganas de verla, solo trataba de pensar en quien era la persona, solo en eso pensaba, fui a recoger mi celular tratando de ver si no se había roto o algo por el estilo, cuando lo estaba revisando el celular de nuevo vibro, mi mente me decía que tenía que leerlo, pero por otro lado me decía que no tenía que hacerle caso sea quien sea, todo esto se me estaba dificultando.

Decidí en aventar el celular a lado mío y agarre todo un puño de palomitas tratando de entender por qué la chica estaba corriendo de un lado para el otro gritando como loca.

La película no duro mucho, pasó el tiempo tan rápido que no me había dado cuenta que ya estaba leyendo los créditos de la película. Mis amigas ya se estaban alistando para ver la siguiente, pero al parecer a Mónica no le parecía una buena idea después de todo lo que estaba haciendo.

-¿Ya te irás? – me dijo Mónica mientras levantaba todo los trastes de la cama.

-No aun no – levante la mirada tratando de descifrar el rostro de Mónica, en verdad se veía que estaba molesta por todo lo que estaba haciendo.

¿Era la hora de contarles todo lo que me estaba pasando? ¿Es tiempo de decirles que amo a un hombre y que los demás me lo impiden? ¿Eso era lo correcto?

-Amigas… - uní todas mis fuerzas para que mi voz no tratara de romperse por los nervios- debo contarles algo.

Mónica al parecer era la que más me ponía atención ya que en verdad ella era la que más se daba cuenta de cómo me comportaba sin en cambio Jessica trataba de guardar el disco en su caja y colocar el otro.

-Dinos – dijo Jessica mirándome en los ojos, su expresión me hacía cada vez estremecerme, sabía que era la hora de decirles por el contrario las estaría engañando mucho a ellas y a mí por supuesto.

Mis nervios eran cada vez más mayores, para mí en verdad se me haría muy incomodo decirles antes de ver otra película, quizás era de decirles al final de día, pero tenía que ser hoy, no tenía otra opción y además era lo mejor.

-Quizás más tarde – dije.

-¿Por qué?- dijo Jessica al poner el nuevo CD en el DVD - ¿Por qué no ahora?

-Yo sé lo que les digo, además necesito que ustedes entiendan lo que me está pasando, por favor más tarde – y de nuevo me acomode en la cama tratando de ver la película.

Ellas no dijeron nada, la película que habían puesta ahora trataba sobre humor, ¿en verdad todo esto necesito ahora?, no pude entender los chistes malos que tanto hablaban en ella pero al parecer a mis amigas si les gustaban y se estaban riendo mucho, sin en cambio yo aun trataba de saber que palabras eran las más adecuadas para decirles a ellas lo que me estaba pasando y también en si era correcto en decirles lo que estaba por suceder, mi cabeza está dando vueltas, sentía como mis manos estaba cada vez mas sudorosos, tenía miedo en lo que me iba a decir Gabriel después de todo esto, pero son mis amigas, me deberán de entender.

Creo que la segunda película ha durado más tiempo que la primera, en verdad estaba disfrutando algunos pequeños secciones y me ponía a reír, pero no tanto como para saber que ya era la hora de contarles todo.

-Está bien – dije mientras trataba de sostenerme de un lado por si algo sucedía mal y poder salir rápidamente de la puerta, algo que en verdad no era necesario – esto es lo que me está incomodando y pues… deberían de saberlo de una vez por todas.

-¿tan importante es para que no los cuentes al final de la película? – lanzo una carcajada Jessica mientras trataba de ponerse un poco seria.

-Soy gay- dije.

La reacción de las dos fue algo en la que nunca había imaginado que iba a suceder, era tan impredecible que no sabía si en verdad se los había contado bien o solo fue un pequeño chiste que solté, pero en verdad eso fue lo que paso, ellas voltearon a verse muchas veces tratando de lo que les dije entrara por sus mentes y captaran todo, pero al parecer a ellas no les importo, afortunadamente las dos lanzaron muchas carcajadas, como si en verdad no les importara.

-¿Eres gay? –dijo Mónica tratando de frenar todas las risas que había soltado junto con Jessica.

-Sí lo soy – dije tratando de coordinarme con las sonrisas de ellas- ¿en verdad no les molesta?

-Claro que no – dijo Mónica riéndose aun mas – creí que en verdad sucedía algo más serio, eso de lo que eres a nosotras no nos importa en lo absoluto, te queremos y tú lo sabes, nunca debes de pensar que te deberíamos de odiar solo el hecho de que te gusten los hombres.

-Ajam- dijo Jessica terminando de reír – te queremos.

-Sí es así como ustedes piensa, muchas gracias, en verdad eso era lo que necesitaba, creí que me iban a tratar diferente o…

-¿o qué? – Dijo Mónica –ya no te pongas nervioso además es muy lindo de tu parte que nos digas que eres gay, debió haber sido muy difícil decírnoslo ahora.

-Sí así es – suspire después de todo lo que había dicho, me sentía tan bien, en verdad creo que tienen razón la gente que le cuenta a todos que son gay, en verdad te quita todo un peso de encima y te sientes… libre, si, quizás esa es la palabra correcta, libre.

-Bueno pero eso no es todo… - trate de acordarme de que tenía una relación con Gabriel y todavía con los mensajes que me habían mandado, pero no quería contarle delante de Jessica lo que me había pasado con Alan, eso aun no se lo tenía que contar, aún no- lo que pasa es que ando con Gabriel ¿ lo conocen?

-¡El amigo de Alan! – Grito asombrado – nunca creí que él fuera…

-Pues si- seguí- y pues nos amamos con todo el corazón y durante todo este tiempo que ando con él se que él y yo podíamos estar juntos para toda la vida- sentí como mi corazón empezó a latir un poco mas fuerte – pero tengo problemas…

-¿Qué problemas? – me pregunto Mónica al mismo tiempo que se acomodaba para poder escuchar con claridad mas mi situación.

-Alguien se ha enterado de que yo ando con él y me anda mandando mensajes amenazantes.

-¿Cómo? – dijo Jessica sentándose a mi lado con brusquedad.

-Agarra mi celular… ahí está el mensaje.

Jessica rápido tomo mi celular abriéndolo para buscar el mensaje que me habían mandado mientras que Mónica aun estaba platicando conmigo.

-¿Y sabes quién podría ser?-empezó hablar Mónica.

-No aun no-dije mientras agache mi cabeza jugueteando la cama – pero supongo que tengo algún sospechoso.

-¿Quién? – dijo Jessica mientras dio mi celular a Mónica para ver el mensaje.

-No es importante mencionarlo… quizás no sea esa persona – trate de que mi voz sonara de lo más seguro posible, no quería tener más problemas ni mucho menos con Jessica, mi mejor amiga.

-Debemos ir con la policía – dijo Mónica después de que cerró el celular para devolvérmelo.

-No es necesario – dije tratando de que todo esto no pase a mayores – deberíamos de saber primero quien es él quien me está mandado mensajes después ya veré lo que hacemos ¿está bien?

-Pero… - Jessica empezó a hablar.

-En serio, no hay de qué preocuparse solo debemos esperar.

-Podemos hacer una cosa – dijo Mónica - ¿y por qué no llamamos al celular en la escuela, quizás el no piense que tu ya nos has dicho y puede confiarse en ese momento?

-Es una buena idea – dijo Jessica sonriendo al mismo tiempo.

-Sí – dije – pero si apaga el celular o no quiere contestar.

-Lo hará, ya lo veras – Mónica me lanzo una sonrisa.

-Todo saldrá bien – Jessica me empezó a abrazar muy fuerte, en verdad todo o que me había imaginado por lo que pudo haber pasado pero ahora me siento muy feliz, en verdad ellas si son mis mejores amigas y todo lo que han hecho por mí, eso era indiscutible.

Acabamos de recoger todo el alboroto que tenía el cuarto de Mónica, estaba sucio por todas partes y teníamos que limpiar todo antes de que sus padres llegaran, la verdad ya no me importaba el último mensaje que me había mandado diciendo que no saliera de su casa, es todo una falsa, lo hizo para asustarme, además era lógico que yo estaría allá ya que son las únicas con las que ando siempre en la escuela.

Acabamos muy pronto y después fuimos hacia la cocina para poder platicar un poco, empecé a hablar de que quizás pudiera invitar a Gabriel y que estuviéramos un tiempo juntos, a ellas les gusto la idea, Jessica aun sigue pensando con quien salir después de lo que había pasado con Alan y por supuesto Mónica no necesita de alguien ya que su novio estaría ahí con ella durante la noche.

Ya era la hora de irnos hacia nuestras casas, Jessica no necesitaba ir en transporte, estaba a unas casas de aquí, mientras yo tenía que ir por un taxi antes de que ya no hubiera servicio.

-¿Entonces? – Suspiro Mónica tratando de relajarse después de todo lo que paso hoy - ¿así lo haremos?

-Sí –dije suspirando también, todo mi cuerpo estaba muy cansado y necesitaba dormir un poco.

-Cuídense todos y los veré en la escuela – Jessica se fue y al irse lanzo una despedida con su mano y desapareció al darse vuelta hacia la otra calle.

-Cuídate – dije abrazando a Mónica por última vez.

-Tú también – lanzo otra sonrisa y después espero a que yo me alejara de ella.

Estaba en la avenida esperando a que un taxi pasara, ya era muy tarde pero no era pretexto para que pasara uno, todas las cosas que habían pasado hoy, en verdad eso me hizo sentir un poco extraño, pero a la vez estaba muy feliz, mis amigas ya saben lo que soy y podre expresarme de una manera más abierta, aunque la verdad no cambiara en mucho.

Encontré el taxi un poco después de que me había despedido de Mónica, me había subido y nos dirigimos hacia mi casa, cuando estaba viendo pro la ventanilla, estaba pensando en lo que le iba a platicar a Gabriel después de la plática que tuve con mis amigas y en acurrucarme con sus brazos, el de comerme sus labios tiernos y carnosos y el de perderme con todo al ver sus lindos ojos, eso en verdad me haría feliz para el resto de mi vida.

Ya no tardaba mucho en llegar a mi hogar, estaba esperando con ansias a que se escureciera el día y que Gabriel me viniera ver, de pronto recordé que me habían mandado último mensaje después de la conversación que tuve con mis amigas, estaba sintiéndolo, quería ver el mensaje pero sabía que eso me haría sentirme más furioso y de nuevo iba a recaer en la ira, peor sabia que debía de hacerlo de una vez por todas, esto no se compara nada con lo que aun iba a pasar después.

Abrí mi celular y empecé a buscar el mensaje que me habían mandado, y eso es lo único que decía:

“Te amo”

Sentí como una sonrisa se había puesto en mi rostro, en verdad estaba sonriendo, el mensaje me hizo sentir alegre, no quería mandarle una respuesta a Gabriel después de esto, quería decírselo con mi propia voz y decirle cuanto lo amaba y quizás cuanto desearía de que no nos separara nada ni nadie… nadie.

Llegue a la casa a punto de que la luna ya estaba brillando en lo alto, toda su luz hacia que podías ver con claridad todas las cosas que estaba a tu alrededor, no era necesario encender las lámparas que estaban en mi patio, todo era hermoso, quizás y este día no fue muy malo después de todo, ahora tenía solo que esperar a Gabriel.

Cuando entre a la casa todo estaba oscuro, no había presencia de algún ruido, todo estaba en orden, quizás mis padres no me habían esperado y se fueron a dormir, quise saber si lo que pensaba era cierto y sube a la escaleras con suma paciencia, no quería hacer nada de ruido, quería que mis padres estuvieran descansando, entre abrí la puerta para ver si se encontraban ahí, estaban acostados abrasándose uno al otro, se veía muy tierno muy rara vez veía como mi papa abrazaba a mi mama entrelazando sus dedos de la mano y apretándose cada vez mas fuerte como si tratara de entender que quizás ese fuese su ultimo abrazo, eso era algo romántico para mí.

Fui directo a mi cuarto, quería ya entrar y poder a abrazar a Gabriel a mis brazos, quería en verdad verlo, solo podía pensar en eso, no quise pensar en desvestirme para poder a costarme, tan rápido como entre a mi cuarto fui directo hacia mi ventana, la abrí con mucha rapidez y me quede parado esperando a que alguna señal me dirigiera hacia él.

-Tardaste mucho – un pequeño susurro que venía detrás de mi hiso que mis orejas temblaran.

-¿Gabriel?

-¿Tu quién crees?

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