Estaba un poco nervioso, me había mudado a un pueblo llamado San Nicolás, es un lugar muy hermoso, además de que podías admirar las nubes, los arboles y cualquier detalle que te hace sentir con una gran satisfacción que podrías dormir en el pasto y olvidarte de las presiones cotidianas, de la gente, solo dormías y podías seguir durmiendo hasta olvidarte de todo.
Antes vivía en una ciudad y mis padres tenían la idea de mudarnos en San Nicolás ya que últimamente en las noticias anunciaban el aumento de tasa de porcentaje en cuanto al robo, el secuestro y diversos delitos que hacían espantar a uno. Mis papas no discutieron mas y llamaron a unos tíos de allá para que nos podrían ayudar en traer nuestras cosas, primero decidimos en llevarnos lo que los muebles grandes y pesados, después todas las cosas que teníamos en nuestras habitaciones y por último las mascotas y unos cuantas plantas favoritas de mi mamá.
Todo ya estaba empacado, decidí en avisarle a mi papa que iba a subir por unos minutos a ver mi cuarto, mi papa me indico que no me tardara mucho ya que todo estaba listo – Solo quiero ir-le dije-, camine por el corredizo y abrí la habitación que estaba al lado de las de mis padres lo primero que pude percibir era el gran aroma que se distinguía, era ese aroma a canela, me gustaba mucho, me hacía sentir muy feliz. De pronto observe en las paredes que no habían empacado los recuadros que tenía con las fotos de mis amigos, me pare detenidamente y observe que las fotos; una de ellas era cuando estaba con Abigail, otro era con Cecilia, con Gerardo, con Paola y Elena por ultimo observe uno donde estaba con todos mis compañeros, eso me sentía sentir muy agradable, hasta que de pronto pude apreciar mas a detalle y pude distinguir un tipo que estaba detrás de mi platicando con una chava, era Benjamín, como podía olvidarme de él, era él quien había marcado una gran etapa en las secundaria, con el sabia que pude haber sido muy feliz con él, pero reaccione mal y no fue así…
Estaba en tercero de secundaria y me encontraba en mi salón solo haciendo un trabajo sobre Matemáticas, algo que tenía que ver con Algebra, la verdad no quería saber nada de ello, con solo pronunciar eso me empezaba a doler la cabeza, no era muy bueno en eso. Ya había empezado la clase y aun no había terminado mi trabajo, estaba nervioso quería terminarlo pero no podía resolver algunas ecuaciones.
La profesora hablo uno por uno para empezarlos a calificar hasta que llego el momento que escuche que menciono mi nombre, ni me podía parar, quería salir corriendo pero no tenia opción le tuve que entregar mi trabajo incompleto. La profesora me miro diciendo:
-¿Veo que aun no has terminado tu trabajo verdad?- pregunto la profesora, no era muy querida por todos los alumnos, pero era las más respetada por la escuela.
-No maestra aun no lo he terminado- incline mi cabeza, no tenia las agallas de mirarla a los ojos.
-Pero ¿por qué no lo hiciste?, si tenias dudas me hubieras preguntado, no tienes que estar callado.
-Perdón profesora, sabía que tenía que preguntar pero no pude, tengo pena.
-Lo siento – me entrego mi cuaderno con suma delicadeza - lo único que puedes hacer es ir a asesorías, yo no te puedo ayudar ahora ya que si lo hago podría atrasarme con el grupo y no podría alcanzar de ver todos los temas con esta velocidad, tendrás que quedarte a la escuela hasta las 4 de la tarde.
-Pero profesora, hasta las cuatro no puedo, debo de ir a…
-Lo siento, pero si no vas no entenderás a los siguientes temas.
-Está bien- incline mi cabeza furioso.
Resignado me fui a sentarme en mi asiento, no quería quedarme tan tarde, además me iba aquedar solo y estaría muy aburrido, ni modo, deberé de hacer lo que me dijo la profesora o si no yo saldría reprobado en la materia.
Ya todos salieron de la clase para irse cada quien a su casa, mientras yo estaba en el patio viendo que ni un alma estaba andando por aquí. Primero me distraje haciendo la tarea de los otros profesores, pero me había dado cuenta que ninguno había dejado, después me fui a ver la escuela, nunca lo había visto tan sola y me sentía muy aburrido, me quería desquitar yendo al salón de los profesores y ver lo que tenían ahí adentro, era el momento perfecto, pero sabía que no podría por lo mismo que los conserje estaban vigilando la escuela, mire hacia lado del patio y observe la cafetería y me decidí en sentarme en los asientos tratando de descansar un poco y tratar de hacer algo para que el tiempo pasara rápido, saque una libreta de mi mochila y empecé a garabatear un poco.
Lo primero que dibuje fue un ángel, un ángel con grandes alas y con su gran complexión que era una característica ejemplar de ellos, con su grande peinado y esos ojos tan definidos que hacía que la palabra ángel era muy difícil de encontrarlo en alguien, me había quedado muy bien el dibujo, pensé en enseñárselos mañana a los demás para que observaran mi dibujo. Cuando termine de dibujar empecé a observar mi reloj aun pensando de que el dibujo me había llevado un buen tiempo, peor para mi sorpresa ni una hora había pasado y eso me había puesto aun mas furioso… de pronto empecé a escuchar sonidos a lo muy lejos, sentía que provenían del patio, se escuchaba como si rebotaran el balón, agarre mis cosas rápidamente y fui directo hacia el lugar donde provenía el sonido, no sabía que alguien andaba ahí.
Observe a un chavo grande que estaba jugando baloncesto, era muy atractivo y eso me hiso sentir un poco de timidez al mirarlo ya que no había visto nadie tan hermoso como él en la escuela, estaba en el centro del patio y estaba muy concentrado en el anillo tratando de asestarlo, para mi sorpresa cada tiro que hacia podía asestarlo. Después de que fue a recoger su balón me miro sorprendido y me miro detenidamente, tratando de averiguar quién era o más bien si me había visto antes, la misma mirada que yo tenía hacia él, se acero un poco y me pregunto.
-¿Así que tú también no entendiste lo que dejo en la profesora?
-¿Yo?- me sorprendí por la pregunta, aun no sabía quién era él - pues si están en lo correcto no sé nada, y la maestra me hizo quedarme en asesorías.
-Qué bueno que traje mi balón, porque si no ya me estaría muriendo de aburrimiento aquí solo - hizo un a pequeña sonrisa que hizo que yo sonriera también.
-Pero en dónde estabas, estaba aquí en el patio, no te había visto.
-Es que fui a ver si mi novia estaba aun en su salón.
-¿novia? – agache la cabeza tratando de que no reflejara tristeza alguna.
-Si claro se llama Karina, estudia ya en la preparatoria – señalo el pequeño corredizo que apuntaba hacia el otro parte del plantel.
-Ah, ya entiendo.
Estaba desilusionado, por un momento creí que podía conocerlo más, pero que mas podía pensar, un chavo como él podía conseguir a cuanta chava se le ponía en frente, estaba triste en este momento, quería irme a la cafetería de nuevo hasta que el aventó el balón hacia mí.
-Oye y que te vas a quedar ahí parado, ¿no quieres jugar conmigo? – se rio de nuevo, peor esa vez con una mirada aun más dulce.
-Es que no soy muy bueno en el basquetbol, soy muy torpe.
-Nadie es perfecto, además me harás compañía por un buen rato, no quiero seguir jugando solo.
-Está bien, deja que ponga mi mochila allá.
Quería hacerlo bien, y no hacer el ridículo frente a él, cuando iba a dejar mi mochila estaba recordando que ni si quiera he preguntado su nombre.
-Oye ¿y cómo te llamas? – pregunte tratando de asestar.
-Benjamín.
-Es que la verdad nunca te he visto en el salón.
-¿En serio?, pues estudio al lado de tu salón.
-Perdona por mi estupidez pero es que en verdad nunca te he visto.
-No hay problema.
Empezamos a jugar, al principio actué un poco torpe, y él lo noto, el me empezó a enseñar un poco aunque la verdad no era necesario que lo hiciera, cuando ya empecé a dominar un poco el balón empezamos a jugar juntos atacándonos uno contra el otro, el me ganaba y yo apenas pude asestar un tiro, estábamos muy felices, en verdad nos estábamos divirtiendo.
Me cansaba muy rápido y eso no era bueno para mí, quería un sorbo de agua, pero la cafetería ya estaba cerrada, ya que los empleados se van en la hora de que se terminan la clases, el también esta sudando mucho, pero no se qué paso por mi cabeza, me quede insólito al ver la forma en que sudaba, se podía ver claramente la forma de sus abdominales, sus pechos, sus grandes brazos, me quede asombrado por quería actuar como si nada hubiera pasado e intente disimular mi mirada y volteé de nuevo hacia la cafetería pero después trate de preguntar si el tenia una botella de agua con que beber...
-¿Oye tienes gua?, estoy muy cansado.
-Sí creo que sí, deja ver en mi mochila… A si tengo ¡toma!
-Gracias ya me estaba muriendo de sed.
-Si quieres nos podemos sentar un poco para descansar, ¿Qué dices?
-Si por favor.
Nos sentamos en un asiento que estaba en la esquina de la cancha de baloncesto. Quería hacerle la plática pero no sabía por dónde comenzar, es que la verdad me atraía mucho, es que se ve muy atractivo, pero no quise comentar nada además no quería sonar como niño bobo. Yo lo notaba un poco distraído, se veía como si también quisiera platicarme, pero después de tomar un trago me llene de valor para romper el hielo.
-¿Y entonces dices que tienes novia?
Como se me ocurrió preguntarle algo así, fue muy tonto en mi parte, claro que el tiene novia, porque tendría que decírselo otra vez.
-Si tengo, va en la preparatoria, y ya está por salir, es muy bonita, si la vieras te enamorarías de ella.
Claro Benjamín, como si me enamorara de ella, no sabes que soy gay. No se me ocurrió nada más que decirle hasta que de lejos veo que un profesor entro a la clase donde nos iban a dar asesorías, empecé a cargar mi mochila y le avise a Benjamín que es mejor que nos fuéramos de una vez a la clase.
Entramos a la clase, yo tome el asiento de adelante, y vi que Benjamín se sentó en la parte de atrás. El profesor no dijo ninguna palabra, solamente nos tomo lista y empezó a preguntarnos en que teníamos dudas, ambos les empezamos a contar de nuestras dudas para que se hiciera más rápido la clase, y así fue, solamente duro unos minutos, el profesor empaco y se salió del salón. Yo ya estaba por irme a mi casa, hasta que siento una mano por mi hombro, volteé y veo que Benjamín me dijo algo con su voz gruesa:
-Oye ¿Aun mañana seguirás hiendo a asesorías?- me miro agradablemente dulce.
-Si, tengo dudas en la materia, igual y sí.
-Es que si te ibas a quedar aquí, pues digo yo a lo mejor yo también este en asesorías por un rato.
-Está bien, entonces mañana vengo.
-Perfecto, entonces llevare mi balón para que juguemos, cuídate
-Si igualmente.
-Oye pero por qué no nos tomamos una foto ¿va?
-¡Ha! Y ¿para qué? – lo mire confundido.
-No sé, me sonrió tímido, siempre tengo la costumbre de hacerlo.
-Está bien-lo dije mirándolo aun confundido.
Nos tomamos la foto y me la paso a mi celular, nunca se me olvidara aquel imagen que tenía en su rostro, era algo inexplicable, algo angelical, si no fuera porque tenía que llegar temprano a mi casa, me quedaría a jugar con él durante todo el día, esta y todas la que me sobraban, al salir de la escuela se me ocurrió voltear, y aun veía que Benjamín estaba jugando, quizás y el era muy aficionado al juego, pero no se quizás y al él lo veo de otra forma, no me importaba si tenía novia, me atraía mucho en verdad.
Al día siguiente fue lo mismo, estaba yo en las clases con unos compañeros, trataba de mirar a mi alrededor si tenía alguna respuesta de él pero no salía nada, hasta que fui a ver en la cafetería con su novia, ambos estaban sentados y estaban platicando, se veía que se querían mucho, yo no decía nada, ni lo volteaba a ver, pero me sentía mal, yo quería andar con él, ¿por qué así son las cosas?
Se terminaron las clases, y yo me decidí por irme al salón a esperar al profesor, no tenía ganas de jugar con Benjamín después de ver como se besaba con su novia, estaba muy mal, me sentía enfermizo, quería irme a mi casa de una vez pero tenía miedo a que la profesora me reprobara y solo por no haber entrado a asesoría, escuche unos pasos en la parte de atrás, voltee y era él.
-¿Oye que no quieres jugar? – me pregunto de manera desilusionada.
-¡No! es que creo que me enferme, ve a jugar tu solo.-mentí
-Como que solo, ya levántate, ya jugando se te quita el dolor.
-¡NO!, te digo que me siento mal – mi voz sonaba muy agresiva.
-Pues creo que no te ves tan mal por una enfermedad, ¿Qué tienes? ¿Qué te paso?
-Nada-proteste.
-¿Nada?, ya platícame, te quiero ayudar.
Estaba por decirle la verdad pero solo se me ocurrido decirle algo típico de las discusiones- No lo entenderías.
-¿Por qué lo dices?- pregunto aun confundido.
-Por nada.
Eso fue lo último que dije, el se levanto y se fue al patio a jugar, la verdad es que le quería contar de que lo amaba, pero tenía miedo a que me dijera algo, a que se burlara mal de mí, o aun peor a que les fuera a contar a todos en la escuela, me sentía muy mal, con dolor en la cabeza, no sabía qué hacer. Decidí en irme de la escuela sin que Benjamín se diera cuenta, me salí del salón y aproveche la oportunidad cuando él estaba sentado viendo hacia la cancha. Me escape, no me importo si mañana le entendería a las clases, solo quería huir, quería olvidarme de él.
Y así fueron pasando los días, cada vez que lo observaba en el receso, sentía que mi corazón estaba a punto de morir, trate olvidarme de él, aun cuando platicaba con mis amigos, a cada rato la imagen de Benjamín se me proyectaba en mi cabeza, era un fastidio, me causaba mucho dolor. No entraba a asesorías, trataba de entender en las clases, para que la maestra no me enviara a las clases extras.
Ya era la hora de la salida y ya estaba saliendo del salón, cuando veo que Benjamín estaba en la puerta, agache mi cabeza y me salí tan rápido como pude, para que el no me pudiera distinguir pero era imposible, el me agarro del brazo y me envió hacia el salón.
-Necesitamos hablar – me dijo de manera firme.
-¿De qué quieres hablar? – Quite su mano de la mía agresivamente- Ya te dije que no quiero volver a las asesorías ya entiendo todo lo que la profesora nos da en sus temas…
-Que coincidencia, ya le entiendes después de que me hablaste de que tuvimos esa discusión hace días, ¡dime! ¿qué te pasa?
-No me pasa nada-mentí.
-Es que no te pudo haberte pasado nada, y que te enojaras de ese modo.
-La verdad es que yo te vi…con…
-¿Con?
-Sabes que debo de ayudar a mis padres, nos vemos- me fui corriendo hacia el patio, estaba tratando de rectificar que ya estaba a punto de decirle toda la verdad a Benjamín…
No podía más, porque no le digo la verdad, es que quiero estar con él, quiero que me acaricie, quiero que él me ame, pero él no me quera por que no es gay. No podía mas, corrí, y fui directo a mi hogar. Avente mi mochila y me vente a mi cama, no podía contener el llanto. ¿Una persona no puede ser feliz amando a otra?, ¿aunque sea de su mismo sexo?, ¿acaso no puedo ser feliz como los demás?
Termino el año y yo estaba ansioso, ya estaba por entrar a la preparatoria, quería hacer muchos proyectos después de rime hacia mi nueva casa, eran unos de mis días más felices, estaba con mi compañeros, en la escuela hicieron un pequeño convivio donde nos tomaban fotos con todos del salón, había reconocimientos, en fin, algo que todas las secundarias hacían, después de que nos dieran nuestros papeles mire que cada quien se estaba despidiendo de los demás , y yo mientras estaba tomando una foto con mis compañeros juntos vi que algo me estaba distrayendo hacia el otro lado del patio de la escuela, era Benjamín con su novia que estaban juntos y pude distinguir que se veía con un aspecto sospechoso, observe que estaban gritando, pero nadie más los estaba observando, solo era yo.
Mi compañera me estaba preguntando que me pasaba, pero no le pude responder, tenía que ver lo que estaba sucediendo. Cuando fui a la parte de atrás vi que Benjamín estaba solo y sonaba que estaba llorando, no reaccione más así que fui directamente hacia él, estaba sentado y entonces se me ocurrió sentarme lado de él, el me abrazo con todas sus fuerzas y estaba derramando sus lagrimas en mi traje. Lloraba muy fuerte, lo único que sospeche era que hayan roto, y su relación había terminado. No podía contener mi sufrimiento hacia él y yo también lo abracé muy fuerte.
-Ya pasó todo, a lo mejor así tuvieron que pasar las cosas.-le dije.
-Pero es que no lloro por eso, es que últimamente me han pasado muchas cosas.- aun podía escuchar sus palabras después de todo ese llanto que derramaba.
-Oye perdona por la forma en que he actuado, fue muy arrogante de mi parte.
-No te preocupes, yo sé lo que tú sientes- respondió después de que se le ha pasado el llanto.
-¿Perdón?-estaba confundido, esas palabras me habían hecho pensar en una cosa peor era algo imposible para mí.
Levanto su mirada y observe detenidamente la forma de sus ojos, eran lo bastante hermoso, podrías quedártelos viendo durante un largo tiempo y olvidarte de muchas cosas, su cabelló suave, era una imagen muy hermosa, poco a poco el se estaba levantando y me agarro el rostro, no lo podia creer tenia la posición de darme un beso, y de pronto cuando supe en la situación en que estaba yo me quite y me fui corriendo hacia afuera, quería huir pero no pude, pensaba en que es lo que había pasado, estaba en shock y decidí en voltear hacia donde él estaba, pero vi que el ya se estaba yendo de la escuela, mire hacia la puerta por mucho tiempo y por fin decidí en quedarme con mis compañeros un poco mas y tratar de hacer como si nada hubiera pasado, mis compañeros me notaron raro, pero yo no conteste nada solo trataba de divertirme, todo el día no vi respuesta de él otra vez.
Así fue el ultimo día en que vi a Benjamín, ¿porque no lo bese?, simplemente porque no sabía cómo reaccionar, sabía que era mi gran oportunidad de decirle lo que sentía por él, desde ese día no podía localizarlo ni en su casa y ni su teléfono, muchos me han dicho que se había mudado a otro lugar, me sentía mal, cometí un gran error.
Tomaba uno por uno los recuadros para guardarlo en una pequeña caja, pero después recordé la foto que habíamos tomado benjamín y yo en el celular, lo había puesto debajo de mi cama y me agache para ver si aun estaba allí, y si lo estaba, estaba sucio pero aun se podía ver claramente los detalles de la fotografía, no pude aguantar las ganas de ver de nuevo esa fotografía, esa sonrisa que tenia puesta en su rostro hermoso me hizo reír y recordar de nuevo cada palabra que me había dicho, sonreí tanto que acabe acostarme en la cama abrazando con mis brazos la fotografía.
-¿Qué sería de él?- me pregunte a mi mismo pensando si él estaría feliz, si hubiera encontrado a alguien más o algo por el estilo por ultimo me vino a la cabeza esos lunares que tenía en su cuello y que me agradaban mucho…
-¿y si lo volviera a ver?...

